Wednesday, 6 September 2017

Y terminó otro verano que no fue verano.

Hoy me levanté al las 8 para una telco con un ministero que nos contrató para que les propongamos argumentos en contra de una propuesta de la CE. Después de un par de horas me tomé el subte a lo de otro cliente que tiene seguridad à la fort knox para una reunión de directiva. Pero antes otra telco en un cuarto que había reservado en el fort knox que resultó ser una sala de cursos con anfiteatro y unas 30 computadoras para discutir como empaquetamos nuestros consejos. Y mientras estaba de telco 3 de los 5 que tenían que venir a la reunión por la que me había trasladado al fort knox cancelaron. Falta de tiempo, nene enfermo y nene enfermo. O VAB como se dice en sueco. Vård av Barn. Cuidado de Niño. LA excusa para zafar. Así que de vuelta al subte donde constaté que mi tarjeta de transporte no tenía más plata.

Apenas saqué la billetera para cargar la tarjeta en una máquina se me pararon dos nordafricanos atrás. Me corrí como para que no viesen el código de mi tarjeta lo que generó un comentario de que era racista. Me di vuelta, les dije en tono woody allen que no era que fuesen oscuros, que lo que me incomodaba era el acento de gangster de suburbio. La máquina estaba rota así que fui al mostrador, pagué y bajé al subte, que estaba parado. Aparentemente un suicidio. 40 minutos después la marea de gente de todas partes del mundo que se había acumulado en el andén empezó a correr. Pensé atentado pero era que un tren al centro estaba por salir del otro lado. Llegué justo cuando se estaban cerrando las puertas, pero un negro enorme saltó y quedó en el medio, y para mi gran alegría tuvieron que volver a abrir las puertas. Feliz de finalmente salir a la superficie en Östermalm, hasta que vi la publicidad en mi opinión tan mamarracho de Ikea.