Hoy tendríamos que haber viajado a Italia. Unos días más tarde que el año pasado, porque ayer tenía una deadline importante. Pero en vez de salir para el aeropuerto, a las 9 de la mañana salimos hacia un super en un suburbio donde pensamos que no habría tanta gente contagiada de coronavirus como posiblemente haya en mi barrio donde tantos pasan la semana de vacaciones de deportes de invierno en Italia o Austria. Todavía había mucha comida, pero faltaban varias cosas, como papel higiénico (no hay bidés) y pasta. Nosotros ya tenemos, esta es la 3ra o 4ta vez que nos surtimos, sobre todo de productos italianos porque quien sabe cuando volvamos a tener. Mientras agarrábamos más packs de Pellegrino casi lloro. Horrorizada con lo que está pasando en Italia, hasta tuve que advertir que iba a trabajar menos porque no me podía concentrar. Tipo el 15% de las muertes son por el corona. Como en una película de Hollywood.
En Suecia el gobierno está tomando decisiones basadas en las recomendaciones de los expertos de lo que vendría a ser el ministerio de salud pública, y la estrategia de los expertos es retrasar los contagios para que no colapsen los hospitales y lentamente conseguir inmunidad de grupo. Una diferencia con otros países es que los expertos suecos no quieren tomar medidas que restrinjan libertades a menos que sean absolutamente necesarias, y los políticos hacen como dicen. Nos han dicho de aislarnos apenas tengamos el más mínino resfrío/tos/fiebre, han prohibido eventos con más de 500 personas y han tomado algunas medidas para proteger a los jubilados, pero nada más. Las escuelas siguen abiertas, piensan que cerrarlas trae demasiados problemas y son ideales para crear immunidad de grupo pero han advertido que puede ser necesario cerrarlas si acelerasen los contagios y los hospitales estuviesen por colapsar.
Es bastante la gente que hace días pide medidas más duras, pero según los expertos no tienen suficientes conocimientos para opinar. Según ellos las medidas duras hay que saber cuando aplicarlas, de entrada tienen poco efecto y puede ser peligroso cansar a la gente antes de tiempo. Y puede ser, pero el contagio comunitario empezó tan rápido. Conozco a varios que volvieron de Italia a los que les dijeron que fuesen a trabajar si se sentían bien. Algunos pidieron test y les dijeron que no. No todos hicieron cuarentena. Los italianos todos hicieron, espantados como estaban por lo que estaba pasando en Italia, pero dos suecos conocidos del suequín no la hicieron porque volvieron por Innsbruck y ahora están contagiados. Solo uno había teletrabajado, y solo porque sus empresa le prohibió volver. En Noruega y Dinamarca decide el gobierno, y aunque los epidemiólogos noruegos y daneses parecen estar de acuerdo con los de acá, los gobiernos noruegos y daneses han ido más lejos, por ejemplo cerraron las fronteras. Una colega noruega que se fue a instalar en su casa en las montañas tiene que volver porque va a salir una ley obligando a los noruegos a volver a su lugar de residencia permanente. Aparentemente otro gobierno que (por ahora) obedece a los expertos es el del Boris en GB.
Cuantos contagiados hay ya no se sabe con exactitud. 400 en Estocolmo, 1000 en Suecia? En Estocolmo desde que pasamos de la fase de contención a la fase de retraso solo testean viejos o internados, y para que te internen en un hospital sueco medio tenés que estar moribundo. Según los epidemiólogos en la fase de retraso no se rastrea a todos los contagiados para aislarlos, entonces saber exactamente cuantos contagiados hay no es tan importante como cuando se quiere evitar el contagio comunitario. Además ahora hay tantos contagiados que no alcanzarían ni los tests ni el personal. Me suena que vamos hacia un escenario en el que los jóvenes trabajan, se contagian y se crea immunidad de grupo mientras que los jubilados se aíslan en sus casas por unos meses. Una estrategia controversial. Muy controversial. Estamos casi todos con miedo.
Yo personalmente dejé de ir a mi oficina. Tanto #iorestoacasa se me pegó. El lunes dije que iba a participar en el resto de las reuniones de la semana por Skype. Para el jueves teníamos tantos casos en Estocolmo que mi cnia dio orden de teletrabajar. Cayó muy bien, hay muchos preocupados por los hospitales que ya antes del corona tenían problemas, hasta han tenido que cancelar cirugías planificadas por falta de material. Sabemos que además de faltar lugares para terapia intensiva falta equipo para el personal, hoy leí que en algunos hospitales empezaron a usar máscaras para la construcción. Que tan grave es la situación no se sabe porque el grado de preparación sueco es información confidencial, pero se sabe que algunas regiones (pero no cuales) por alguna razón ignoraron las leyes de predaredness y están sin supplies. Es de no creer, pero parece que no tienen ni máscaras, y ahora que todo el mundo quiere, es dificil comprar. Las fotos son de mi viaje a Corina en marzo del 2019.





















