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Monday, 28 January 2019

Japón. Parte V. Tokyo.

Tanto hotel en el post anterior me hizo acordar a que no escribí nada sobre Tokyo, así que interrumpo JI para escribir algo sobre Tokyo. A Tokyo llegamos en shinkansen desde Kyoto. Reservamos asientos del lado izquierdo para ver Mt.Fuji pero estaba tan nublado que no vimos nada. Nunca nos había tocado tan poca visibilidad. Igualmente lo vimos algunas veces después, estando despejado el Mt.Fuji se puede ver bastante bien de Tokyo.

Cuando llegamos al hotel fuimos enseguida a comer algo. Le dije al suequín que me pidiese té verde y algo dulce mientras iba al baño y a buscar la tapa del lente de la cámara que me había olvidado. No sé bien como habrá sido la conversación entre el suequín y la japonesita pero era tan linda que me imagino que le dijo que si a todo lo que le sugirió entonces terminamos de afternoon tea y en matkoma, sueco para cuando no te podes mover por haber comido demasiado (mat=comida, koma=coma).

Aunque a decir verdad tanto no era. Una de las masas que se podía elegir era vermicelles o MontBlanc como le dicen en Francia/Japón, mi postre preferido, pero tipo 1/4 del tamaño de los vermicelles suizos. Y después caminamos casi tres horas por Ginza que estaba muy nice.

También estuvimos mirando autumn colours. En mi experiencia en los lugares donde los japoneses suelen ir a mirar cherry blossoms/autumn colours suele haber festivales de comidas o por lo menos algunos puestos de comida, y aunque no siempre comemos siempre es interesante ir a ver gente y ver que comen. Mucho exótico que es muy divertido probar.

Esto es el Jingu Gaien Ginkgo Festival que queda al final de unos 300 metros con unos 150 ginkgos y mucha gente sacándoles fotos. Totalmente recomiendo. El festival estaba del 16 de noviembre al 2 de diciembre. Obviamente también había mesas en donde sentarse pero estábamos repletos del desayuno en el hotel. Fin parte V. Por JI estamos esperando tormenta, con tanto calor que tuvimos que prender el aire acondicionado, por primera vez este verano.

Saturday, 29 December 2018

Esperando que pare la lluvia.

Ayer almorzamos (tarde) en LaHuella. Estaba relativamente tranquilo, 20 minutos de espera con reserva. Comparando con las brótalas que comí en julio ayer me dieron menos brótola pero me cobraron 40 UYU más. 720 UYU (20 EUR) en total o en realidad no tanto porque no pagamos la totalidad de IVA. Compartimos un postre y después un helado en Freddo que tendría que haber pedido solo de sambayón italiano. Muy rico el suspiro limeño pero no me gusta entreverar y prefiero el sambayón. 250 UYU (casi 7 EUR).

El mar siguió alto durante todo el día aunque la niebla despejó. Después de comer fuimos hasta la mansa y a dar una vuelta por el pueblo a ver que hay de nuevo y que no está más. En el parking nuevo no había ni un solo auto.

Por la mansa encontramos carteles prohibiendo hacer fogones en la playa (nos desbarataron los planes de fogón), algunas casas nuevas y estas camaritas de supongo seguridad en los postes de electricidad. Y poquísima gente. Comparando con el año pasado nos parece ver menos gente por todos lados, pero más gente que habla inglés. Muchos americanos pero por suerte algún que otro italiano fashion como estos veteranos.

Sunday, 9 December 2018

Japón. Parte II. Himeji y Osaka.

En algún momento entre abril y noviembre leí que Japan Rail iba a tener un shinkansen Hello Kitty operando cuando ibamos a estar en Japón, y que una de las paradas era Osaka. Camino a Japón cuando finalmente nos pusimos a pensar que hacer en Japón (en Paris) me acordé de Hello Kitty y empecé a mirar si había algo interesante para visitar a no mucha distancia de Osaka. Encontré al castillo de Himeji a media hora. Entonces cuando llegamos a Kyoto antes de tomar el taxi al hotel sacamos pasajes a Tokyo, y a Himeji en el Hello Kitty Shinkansen. Nos dijeron que los 3 primeros vagones eran Hello Kitty y nos vendieron pasajes sin reserva de asiento para poder cambiar de vagón.

Así que tomamos un shinkansen de Kyoto a Osaka-shin y a las 11:29 salimos hacia Himeji. Ya en Osaka-shin había un kiosquito con mercancía Hello Kitty, en el tren todo en primer vagón. No había tanta gente en la cola para los vagones Hello Kitty pero todos se sacaron foto con el tren antes de subir. Casi todos adultos, moi incluida. For the record de chica nunca me entusiasmó Hello Kitty, en realidad nunca me entusiasmo nada "de nena" como decía de chica. Siempre fui más Meccano/Atari, aunque siempre fui media fashion.

El castillo de Himeji está renovado reluciente y nos encantó. Adentro no hay casi nada pero se puede subir hasta arriba del todo, son 6 pisos por escalera. Antes de entrar hay que sacarse los zapatos, adentro del castillo solo podés andar descalzo. También hay mucho jardín que lamentablemente no recorrimos porque queríamos llegar al castillo de Osaka antes de que cerrase.

No había tantos turistas pero sí enormidades de nenes uniformados de todas las edades que subieron las escaleras corriendo y saltando y armando un quilombo infernal. Nos movimos para dejarlos pasar y no paraban de pasar, seguramente era toda la escuela. Llenaron el castillo. Muy divertido cuando unos se nos acercaron a practicar inglés. La calle ancha que se ve en la foto desde el 6to piso es la calle que lleva a la estación de tren, o sea que es muy fácil llegar. Moverse en Japón con google maps es increíblemente fácil, las instrucciones son muy exactas. Compramos las tarjetas sim para turistas de b-mobile de siempre, que nos estaban esperando en el hotel. Excelentes.

En retrospectiva nos tendríamos que haber quedado en Himeji a ver los jardines y a ver un espectáculo de otoño que había al oscurecer. Una pena haberse perdido jardines donde parecen cuidar tanto a los árboles (j'adore la atención al detalle en Japón!!) pero bueno, ganas de volver a Japón no nos faltan aunque no creo que sea para la pascua que viene porque no coincide con los cherry blossoms.

Del castillo nos fuimos directo a la estación de tren para volver a Osaka. Impresionante ver pasar un shinkansen que no paró, a toda velocidad. Nunca habíamos visto porque antes solo habíamos estado en estaciones grandes. Me compré sardinitas secas con almendras para comer en el tren y lo que pensé era un energy drink, j'adore las botellitas. Después googlié y resultó ser a base de cúrcuma (turmeric) y aparentemente se toma para prevenir daño al hígado cuando vas a tomar de más. Una botellita antes y otra después. Al llegar a Osaka nos tomamos un taxi al castillo. A los taxistas siempre les mostré a donde queríamos ir en el teléfono para que entendiesen.

De afuera el castillo de Osaka en muy nice, pero es bastante más chico y no impresiona como impresiona Himeji. También el interior vacío del Himeji nos gusto más. Bueno, no "hasta" porque es una construcción excelente. En Osaka había mucha gente, muchos grupos de jubilados europeos (italianos, españoles y franceses) y exhibiciones que no nos interesaban tanto. Creo que habría que vaciarlo y hacerlo de nuevo, mucho del interior es reciente y de mala calidad. Con falta de tiempo totalmente recomiendo darle prioridad al castillo de Himeji y no al de Osaka. Del castillo nos fuimos caminando a Dotombori a comer ramen, obviamente al mismo lugar que nos gusto tanto en marzo/abril.

Cuando llegamos la fila no era tan larga y en unos 15 minutos estábamos comiendo. El ramen lo comprás en las máquinas, 600 JPY (5,3 USD) con cuatro pedazos grandes de roasted pork, 900 JPY (8 USD) con extra pork. Incluye agua. Ramen fue lo que más cominos en este viaje, también comimos bastante más caro, tipo 30 veces más caro pero que decir. Otra presentación y otro ambiente pero después de un día de dar vueltas en otoño no hay como un buen plato de ramen. Pero justo este lugar que fue el nos abrió los ojos al ramen no fue nuestro preferido de este viaje. El mejor fue uno en Tokyo.

Después de comer caminamos un rato por Dotombori, y hacia las 7 empezamos a caminar hacia la estación de tren para volver a Kyoto. No es tan cerca pero la noche estaba muy linda, y la calle que lleva a la estación - Mido-suji - estaba muy nice con los adornos de Navidad y las luces de las casa de moda de lujo. Creo que es la calle principal de Osaka. La última parte del camino es subterránea, y está llena de tiendas más pueblo y lugares para comer, también muy nice. Para lo único que hay que estar atento al tomar el tren a Kyoto es no tomar uno de los locales que paran en más estaciones y demoran bastante más. Sin tiempo la alternativa más rápida creo que es taxi a Osaka-shin y de ahí tomar un shinkansen. En poco tiempo estábamos de vuelta en Kyoto. J'adore Japón.

Thursday, 25 October 2018

Unos días en Suiza y unas horas en Italia

Hace exactamente tres semanas embarcamos en un A320neo de SAS con reclame de Netflix The Rain y el texto HIGH SPEED WIFI ON BOARD. Medio mamarracho pero por lo menos no hay más publicidad en los asientos, salimos en hora y el avión era nuevo y tanta fue mi felicidad de volar en algo nuevo que de alguna manera me olvidé del caos de la terminal 5 y mientras me dormía empecé a considerar volar más en SAS. Al fin y al cabo siempre se puede comprar pasajes con fast track. En Zürich nos dieron un Jeep Compass que creo era lo que habíamos alquilado y emprendimos el camino a Lugano via el paso San Gottardo. J'adore andar en auto por Suiza.

En un momento dudamos si ir por la montaña o por el túnel porque había advertencias sobre la posibilidad de hielo, pero razonamos que era un cartel fijo sin info en vivo y que con 12 grados y sol en la cima no iba a haber hielo. No hubo. Paramos en el paso y el suequín y mi mamá se compraron chorizo/cervelat que le dijeron -a mi mamá que lo que entró en territorio suizo-italiano empezó a hablar con todo el mundo- que posiblemente estuviese hecho con materia prima uruguaya o argentina. Agarrar por la montaña requiere unos 20 minutos extra, claro que si hay cola para entrar al túnel -y casi siempre hay- se va más rápido por la montaña y es mucho más lindo.

Hace ya algunos años que vamos a Lugano/Milano el primer fin de semana de octubre, desde que nos cansamos de ir a la nuit blanche de Paris. Elegimos ese fin de semana por la fiesta del otoño. Este año tuvimos mucha suerte con el tiempo ya que prácticamente todo el tiempo tuvimos 10 grados más que en Estocolmo. Otros años de a ratos ha diluviado pero este año no llovió y hasta se podía cenar al aire libre. Sobre todo para mi mamá fue un alivio dejar atrás el frío sueco.

Esta vez no saqué tantas fotos porque me pasé buscando a mi mamá que desaparecía sin avisar. Creo se paró a charlar con cuanto luganese vio paseando perro y entró en una infinidad de farmacias a ver que le recomendaban para la piel además de colágeno. Lugano será una ciudad chica pero tiene una locura de farmacias (y de joyerías). Acá estoy en el LAC -Lugano Arte e Cultura- en una exposición de 70+ obras de Magritte. Mi flia no fue porque estaban cansados después de hacer 4-5km de la CardioWalk Ticino que pasa por la rambla que se ve acá adelante y sigue por el parque que se ve en frente. Totalmente recomiendo hacerla bien temprano.

A Italia fuimos dos veces. La primera el viernes. Salimos de Lugano en dirección Gandria y tomamos el ferry a Bellagio en Cadenabbia. El cruce lleva 10 minutos. Lo mejor es ponerse en la fila y si da el tiempo que uno baje a comprar los pasajes, pero también se pueden comprar en el ferry pagando 1 EUR extra por el auto y por cada pasajero. Por suerte había lugar para estacionar en el estacionamiento y se podía pagar en la máquina con tarjeta porque para variar andábamos sin efectivo. Seguramente es más fácil dejar el auto en Cadenabbia pero no sabíamos si ibamos a volver en ferry o por Como. En Bellagio había demasiada gente. Muchísimos americanos. A la vuelta agarramos el tráfico de frontalieri, muy interesante de ver. Tantos italianos que trabajan en Suiza. Cenamos en el festival de otoño.

El sábado de mañana salimos en dirección Chiasso hacia Milano. En Milano sí llovió, casi todo el tiempo. Llevaba una listita de cosas para comprar pero o no tenían en mi talle (zapatos en Hermès y Celine (todavía está old_Céline)) o no me gustó como le quedaba (buzos en Loro Piana). Entonces me empecé a "desesperar" y mi mamá empezó a decirle a todo "divino-te-queda-bárbaro" y me calenté y no compré nada. Todos compraron menos yo. Igual el EUR está tan caro y la corona sueca tan barata que conviene más comprar Made in Italy en Suecia ya que no han adaptado a la corona más barata. Claro que acá hay menos variedad. A eso de las 20 nos volvimos a Lugano con tiempo para ir a tomar zuppa di cipolle en el festival de otoño.

La sopita. Fueron tres días a sopa de cebollas. Descubrí que j'adore. También comimos vermicelles aunque justo este no estaba bien dulce empalagoso como me gusta. Y yo comí casi sin ayuda una pizza con franciacorta. En Argentino, el clásico luganese de una flia que se llama Soldati que según leí son parte de la flia original que se fue a Argentina, y que también vemos por Uruguay. Creo que era el único lugar abierto a las 10-11 de la noche cuando me di cuenta que tenia hambre. Fue el domingo cuando ya había terminado el festival.

El grottino de la sopita, que siempre está repleto de gente y hay que esperar para sentarse. El ASCO Lugano es una asociación deportiva de orientación, deporte muy popular en Suecia. Son varias calles con grottini de distintas asociaciones vendiendo comida para juntar plata. Muy pueblo y muy nice. De este nos íbamos al grottino que sirve mi postre preferido, marrons glacés con crema y prosecco. Igual que todos los años.

El lunes nos volvimos a Suecia. Volviendo a Zürich cargamos nafta dos veces, en Gottardo Sud justo antes de entrar al camino que va por el paso y en el aeropuerto. Pero, el martes la tarjeta del suequín mostraba que había cargado nafta multiple times. Así que se pasó un par de horas haciendo la denuncia a la policía y llenando los formularios que el banco quería que llenase. No es la primera vez que tenemos que problemas en Suiza. Y el vuelo con SAS...se me fueron las ganas de más SAS. SAS comparte mostradores de check-in con Alitalia, Air Lingus y algo árabe, 2 empleados para mínimo 2 aviones. Nunca más sin fast track. Sin la demora hubiésemos perdido el avión (aunque me hubiese encantado quedarme en Zürich). Y si el vuelo de ida fue perfecto el de vuelta fue en un avión viejo y sucio que además llegó a Zürich con 2+ horas de retraso. Pero bueno, cenamos y recorrí las tiendas del aeropuerto con mi mamá. ZRH me gusta mucho. Hermès estaba más barato en Suiza que en Italia pero está todavía más barato en Suecia. Igual me compré un losange, para dejar contenta a mi mamá.