De Uruguay no tengo mucho más que decir salvo que extrañamos las puestas de sol en la Choza. De los últimos días que pasamos en Argentina si tengo mucho que decir. Fue una sorpresa que Calafate y Chaltén me gustasen tanto como me gustaron. Es increíble como conociendo tantos argentinos ninguno jamás me haya intentado explicar lo espectacular que es esa parte de la Patagonia mientras que los parientes suizos del suequín te venden hiking en pistas de esquí con exceso de turistas como un paraíso. Algunos argentinos que viajan seguido a USA y Europa hasta nos preguntaron el chal-qué? De no creer.
Pero empiezo con el viaje, porque fue especial. No siempre pruebo un modelo nuevo de avión. Cuando compré los pasajes busqué horarios operados con MAX. J'adore el olor a avión nuevo. Y después pasó lo que pasó en Indonesia entonces fue una tranquilidad ver que AR había cambiado los MAX por 737-800. O sea, confiaba en que AR hubiese tomado las precauciones necesarias a raíz de todo lo que salió a luz sobre ese sistema MCAS que puede pasar por arriba al piloto + datos erróneos pero sin que se supiese bien que había pasado pensé mejor así. Pero unos días antes de salir recibí una aircraft notification alert. Habían vuelto a poner un MAX en el segmento AEP-FTE.
De repente en otra cnia no hubiese viajado tranquila (o hubiese cambiado el vuelo), pero confié en que los pilotos AR de MAX se animarían a decir no volamos si no confiasen en el avión. O algo así. Siempre me han inspirado más confianza las aerolíneas con sindicatos que hacen huelga que las aerolíneas que combaten los sindicatos. Entonces llegué al MAX contenta y con muchas expectativas. No me defraudó, tan nice y reluciente. AEP-FTE en el MAX fue mejor vuelo medium-haul del último año. Por lejos. Hubiese sido *perfecto* si en vez de la bolsita de pasas y nueces Alcor nos hubiesen dado un alfajor, como nos dieron a la vuelta. Estaba sentada un poco antes del motor y WOW, que potencia, que despegue tan nice. Y que paisajes. Nos pasamos colgados a la ventana admirando Argentina.
Aterrizamos en Calafate con casi 30 grados y muy poco viento. De no creer el día tan espectacular. Tanto de no creer en este viaje, como el fondo este con agua tan celeste. Qué colores, por todos lados. Ya voy a escribir un poco más. Entre trabajo y que estuvimos 5 días en Italia visitando flia y esquiando ando con poquísimo tiempo.
MVD-GRU también lo hicimos en MAX. Gol. De vuelta pensé que avión tan nice, tanto más agradable que el 777-200 con 20 años de Air France en el que seguimos a Paris. Pero por un tiempo no me voy a quejar de aviones viejos ni de aterrizar en Estocolmo con grados bajo cero y oscuridad. Shock total que se estrellase otro MAX más. Más shock cuando me dí cuenta que hacía unos años saludé a una sueca que murió en el MAX. La escuché contar su historia. Era mitad sueca y mitad peruana y resulta que el padre peruano era hermano de la primer esposa de Abimael Guzmán. Los fundadores de Sendero Luminoso. Increíble la gente que viene a parar a Suecia. Su familia al parecer todavía era muy pro-Sendero pero Josefin acababa de participar en un documental en el que va a Perú para escuchar otras versiones sobre lo que pasó en Perú. Tan triste que no haya podido disfrutar el MAX como lo pude disfrutar yo. Solo alcanzó a cumplir 30 años.


































































