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Tuesday, 12 March 2019

Hace casi exactamente un mes estábamos volviendo a Suecia.

De Uruguay no tengo mucho más que decir salvo que extrañamos las puestas de sol en la Choza. De los últimos días que pasamos en Argentina si tengo mucho que decir. Fue una sorpresa que Calafate y Chaltén me gustasen tanto como me gustaron. Es increíble como conociendo tantos argentinos ninguno jamás me haya intentado explicar lo espectacular que es esa parte de la Patagonia mientras que los parientes suizos del suequín te venden hiking en pistas de esquí con exceso de turistas como un paraíso. Algunos argentinos que viajan seguido a USA y Europa hasta nos preguntaron el chal-qué? De no creer.

Pero empiezo con el viaje, porque fue especial. No siempre pruebo un modelo nuevo de avión. Cuando compré los pasajes busqué horarios operados con MAX. J'adore el olor a avión nuevo. Y después pasó lo que pasó en Indonesia entonces fue una tranquilidad ver que AR había cambiado los MAX por 737-800. O sea, confiaba en que AR hubiese tomado las precauciones necesarias a raíz de todo lo que salió a luz sobre ese sistema MCAS que puede pasar por arriba al piloto + datos erróneos pero sin que se supiese bien que había pasado pensé mejor así. Pero unos días antes de salir recibí una aircraft notification alert. Habían vuelto a poner un MAX en el segmento AEP-FTE.

De repente en otra cnia no hubiese viajado tranquila (o hubiese cambiado el vuelo), pero confié en que los pilotos AR de MAX se animarían a decir no volamos si no confiasen en el avión. O algo así. Siempre me han inspirado más confianza las aerolíneas con sindicatos que hacen huelga que las aerolíneas que combaten los sindicatos. Entonces llegué al MAX contenta y con muchas expectativas. No me defraudó, tan nice y reluciente. AEP-FTE en el MAX fue mejor vuelo medium-haul del último año. Por lejos. Hubiese sido *perfecto* si en vez de la bolsita de pasas y nueces Alcor nos hubiesen dado un alfajor, como nos dieron a la vuelta. Estaba sentada un poco antes del motor y WOW, que potencia, que despegue tan nice. Y que paisajes. Nos pasamos colgados a la ventana admirando Argentina.

Aterrizamos en Calafate con casi 30 grados y muy poco viento. De no creer el día tan espectacular. Tanto de no creer en este viaje, como el fondo este con agua tan celeste. Qué colores, por todos lados. Ya voy a escribir un poco más. Entre trabajo y que estuvimos 5 días en Italia visitando flia y esquiando ando con poquísimo tiempo.

MVD-GRU también lo hicimos en MAX. Gol. De vuelta pensé que avión tan nice, tanto más agradable que el 777-200 con 20 años de Air France en el que seguimos a Paris. Pero por un tiempo no me voy a quejar de aviones viejos ni de aterrizar en Estocolmo con grados bajo cero y oscuridad. Shock total que se estrellase otro MAX más. Más shock cuando me dí cuenta que hacía unos años saludé a una sueca que murió en el MAX. La escuché contar su historia. Era mitad sueca y mitad peruana y resulta que el padre peruano era hermano de la primer esposa de Abimael Guzmán. Los fundadores de Sendero Luminoso. Increíble la gente que viene a parar a Suecia. Su familia al parecer todavía era muy pro-Sendero pero Josefin acababa de participar en un documental en el que va a Perú para escuchar otras versiones sobre lo que pasó en Perú. Tan triste que no haya podido disfrutar el MAX como lo pude disfrutar yo. Solo alcanzó a cumplir 30 años.

Friday, 10 August 2018

De vuelta en Estocolmo

Hace unos 8-9 días que llegamos a Estocolmo pero parece que volvimos hace un siglo. Salimos de Montevideo a las 6am y así estaba el gate de Gol cuando abrieron boarding a las 5am. El avión fue lleno pero con el gate abierto durante 40 minutos nunca hubo cola, la gente fue entrando de a poco. Tan diferente y tanto más civilizado que el despelote que se arma en Estocolmo en las filas de los vuelos a AMS y CDG de las 6am. Como no llevé nada de ropa de verano y no tenía ni una t-shirt me compré una en el aeropuerto para cambiarme en Paris porque estaba pronosticado mucho calor tanto en Paris como en Estocolmo. En el avión de GRU a CDG miré dos películas. Una brasilera, Fala Sério, Mãe! y una argentina, Los que aman, odian que seguí viendo cuando me despertaron para aterrizar y que después por suerte encontré acá para poder ver el final. La verdad es que entre pastilla, vino y espumante estos viajes se me hacen re cortos.

Creo que nunca había pasado tanto calor como pasé esta semana en Estocolmo pero por suerte creo que a partir de hoy vamos a tener temperaturas más normales. O sea, seguramente caminando por ejemplo por Venecia al sol he pasado más calor, pero no recuerdo no poder dormir de noche por el calor porque en todos lados donde suele hacer calor hay aire acondicionado. En Estocolmo no conozco a nadie que tenga aire acondicionado. No tenemos ni ventiladores, generalmente en verano cuando estamos tengo parte de la calefacción prendida. Recién ayer la temperatura bajó de 28 grados adentro. No se si fue el máximo, pero en un momento miré el termómetro que tenemos en el escritorio y decía más de 32+. En el balcón al sol bastante más de 40. También muchísima humedad.

Y acá estoy volviendo de trabajar. Sin estrés porque por el calor prácticamente todos han prolongado sus vacaciones. El climatizador de mi oficina funciona 15 minutos de frío polar, 15 minutos de calor tropical entonces de la bronca me cuesta concentrarme. Estocolmo de repente está fotogénica pero el ambiente no es el mejor. Solo turistas, y muchos de países que no tienen ningún tipo de reparos en salir a caminar sin remera. Casi no he usado el subte para ir a trabajar para no enchincharme todavía más. Me queda para después poner alguna foto de Montevideo, y de Zermatt. No tan feliz de estar de vuelta, pero volver en esta época es bastante más agradable que volver en invierno.

Wednesday, 1 August 2018

Al otro día de volver a Montevideo nos fuimos con mi flia al este.

Por la carretera me quedó muy claro que me había olvidado totalmente que el invierno en Uruguay es verde. En Estocolmo terminando octubre no queda más verde, y hasta mayo no aparecen los primeros brotes de hojas. Entonces fue todo un shock ver que Uruguay estaba más verde que en verano. Cómo me pude olvidar que hay tanto árbol de hoja perenne, tampoco es que hayan pasado tantos años desde que estuve en invierno? Dieciséis? Por otro lado demoré algunos años en darme cuenta que en Estocolmo el verde desaparece durante meses. Supongo que en una época no pensaba en esas cosas.

Otra sorpresa fue como me extrañó ver tantas casas tan grandes tan cerradas. Obvio que sabía que no iba a haber nadie pero igualmente me vino una sensación de donde está todo el mundo y de estar en un pueblo fantasma. Pero en un lugar había casi tanta como en verano ☺☺☺. Un día la espera con reserva para el turno de almuerzo a las 15 fue igual de larga que en enero. Hora y pico ☺☺☺. También eso me sorprendió pero por alguna razón no me molestó. Exceso de pisco sour o que estaba tan feliz de estar ahí. Este día no esperamos porque se podía comer afuera afuera.

Volvimos todos los fines de semana. Almorzar acá en invierno seguramente va a estar entre los top 3 del año. Más allá de que estábamos con flia y/o amigos todo estaba mejor que en verano. La playa totalmente vacía, el mar siempre con olas, la luz, el ambiente, la comida, y dije que no hacía viento? Olas siempre hubo, pero no viento. De repente alguna noche de verano estuvo similar pero nada en otros países iguala esto. J'adore el lugar. Dos de cinco días comimos afuera.

No sé cuantas veces repetimos que buena idea fue venir a Uruguay/Argentina en vez de pasar julio en Europa. Tantos -obviamente uruguayos o argentinos- nos dijeron que estábamos locos. Pero compartir espacio con turistas nórdicos e inmigrantes en el sur de Europa no nos atraía tanto. No sé si son los viajes en subte a trabajar entre (en ciertos horarios) gente tan diversa o los titulares de los diarios italianos pero cada vez cada vez aprecio más los lugares con poca gente. En un momento pensamos en ir al norte de Noruega o a Islandia hasta que me di cuenta que el sur argentino posiblemente era mejor alternativa. Y fue.

Como siempre almorzamos en el turno de las 15 siempre nos fuimos casi de noche. Preferimos almorzar en vez de cenar para ver el mar y el atardecer. Totalmente recomiendo venir acá con mal tiempo, especialmente con nubes después de una tormenta. Quisiera vivir permanente más cerca del mar. Estocolmo tiene agua que también es muy agradable, pero no es lo mismo que océano con arena y olas.

Nunca nos planteamos quedarnos todo el tiempo en José Ignacio porque toda mi flia tenía que estar en Montevideo durante la semana, y el objetivo principal del viaje era estar con flia y amigos. Pero dado lo linda que estaba la playa en un momento discutimos con el suequín quedarnos un par de días solos. Pero tanta casa cerrada no inspiraba a quedarse solos de noche por más que estuviese muy nice adelante de la estufa a leña, además de que Montevideo está bastante más nice de lo que pensaba. Muchos lugares que no conocía y cosas que no me acordaba.

Un fin de semana me olvidé de llevar la pila de la cámara grande. Quedó cargando en Montevideo. Angst total. La diferencia entre las fotos que saca la cámara grande con las que saca la Canon G7X Mark II -a menos que solo mire las fotos en el teléfono- es brutal. Sigo muy conforme con el objetivo que me compré en Japón. Tenía miedo de que fuese muy pesado y que me molestase cargarlo pero nada. Ni lo he notado colgado del cuello, caminando días enteros por Kyoto y Tokyo. Ni siquiera de hiking por Zermatt me molestó, en ningún momento me arrepentí de no haberlo dejado en el hotel. Al revés, siempre feliz de tener la cámara grande conmigo.

En menos de 5 meses estamos de vuelta.

Sunday, 25 February 2018

Terminó enero y empezó febrero y nos volvimos a Suecia

El 31 de enero nos empezó el angst serio. Febrero. La inminente vuelta a la miseria que -en nuestra opinión- es Estocolmo en esta época del año. Pero sobre todo dejar tanto tan nice atrás. Por más que tengo re claro que es un privilegio poder irse 7+ semanas, el tiempo pasa tan rápido y obviamente no fue suficiente para hartarse.

Este año tuve varias reuniones por skype con Suecia entre las 6:00 y las 11:00 de la mañana. Estoy trabajando en un proyecto que está terriblemente atrasado y por primera vez me cuestionaron que me fuese tanto tiempo. Como pensás sacar adelante un proyecto atrasado y en estado de caos desde **América del Sur**. Pero no tenían alternativa a seguir conmigo y yo obviamente había dejado claro cuando me dieron el proyecto que me iba antes de Navidad y que hasta el 12 de febrero no volvía a la oficina. Se habían olvidado. Un tema era que pensaban que la diferencia horaria era de 6 horas y no 4. La geografía parece costar. Una hasta expresó sorpresa que cuando me vio sin mangas y quemada. Es verano?

Pero funcionó todo relativamente bien, mi parte. De 7 miembros del proyecto, una se tomó licencia por enfermedad y todavía no volvió. Otra despareció unos días porque el medio hermano después de robarle a la madre en común toda la plata que tenía en el banco (y hipotecarle la casa) se intentó suicidar, dos veces. La última vez lo encontró la policía tirado semidesnudo en la tumba del padre. Para mi todo show. Otra volvió tarde de las vacaciones porque un amigo que había estado desaparecido apareció muerto. Yo en cambio, radiante, sin problemas y con muchísima energía. No me perdí ni una reunión.

El sol, el calor y el ambiente me hicieron tanto bien. Necesito tanto volver a mi cultura. Fue interesante, reuniones por skype con gente en un ambiente tan miserable. Ver ese suburbio tan feo por la ventana, la oscuridad, todos pálidos y resfriados, o peor, recuperándose de los tan comunes y tan temidos vómitos invernales. Sinceramente no sé como los que se quedan todo el invierno aguantan. La calidad de vida es pésima.

No fue del todo fácil concentrarme en que decían mirando los pinos, el sol, el mar, pensado en el día ahead. La Huella, La Susana, Las Garzas, Bagatelle, casa, la Choza. El sentimiento de felicidad de no estar ahí. Cosas que en Estocolmo me hubiesen puesto de muy mal humor allá me resbalaron, totalmente. Felicidad total apenas cerraba la computadorita HP. Lástima que se acabó. Volver a Suecia fue el mismo bajón de siempre.

Pero, ahora a fines de febrero la oscuridad casi continua ya pasó. Se va hacia más luz relativamente rápido, cada día el sol se pone unos 5 minutos más tarde. Además a diferencia de en diciembre en febrero siempre hay algo de nieve, sobre todo en Djurgården. Este año está haciendo bastante más frío que lo habitual culpa de vientos siberianos. Con mucho frío cambio a estas camisetas Falke que abrigan más que las Hanro problema resuelto. Estamos manteniendo salir a caminar de mañana, por lo menos los fines de semana. La vuelta a Djurgården son 8km.

Este año finalmente medí cuanto caminamos por la playa, con el iWatch. Todos los días que pudimos caminamos entre 8 y 13 km por la playa. La distancia la determinaba estar de vuelta no después de las 11 para no quemarnos demasiado porque no somos de usar bronceador. De tarde además muchas veces caminábamos a la mansa que este año -supongo que gracias a que se llenó de argentinos- se pusieron de moda los fogones para la puesta del sol. Y fue un muy buen verano, menos frío de lo normal. Muchos argentinos. Muy nice.

Como siempre adelgacé tipo kilo y medio. En JI jamás se me da por comer un frasco entero de dulce de leche, o medio panettone, o medio litro de helado, ni siquiera de sambayón italiano (que este año no había en JI). Supongo que es la falta de estrés, la luz, tanta naturaleza, la casa llena de gente, los productos más frescos. Siempre vuelvo sintiéndome tanto mejor a pesar de que tomo muchísimo más. Pisco sour, caipis (normales), negroni, aperol sprtiz.

En todo el tiempo que estuvimos en Uruguay solo entré a diarios suecos una vez. Justo agarré una serie de entrevistas a gente que no vuela para salvar el planeta. Del tipo pasados de political correctness que insisten en decirle a los demás como comportarse, contando como la angustia por el planeta les impide tomarse vacaciones más al sur. O sea, no veo con muy buenos ojos aparecer en helicóptero a tomar un café, pero dejar de volar lo veo muy extremo, y veo mal que propaguen sentir culpa. Menos turistas nunca está de más, pero tantos volvemos a nuestros países. Suecia no da más de inmigrantes. No volví más a los diarios suecos.

Fue otro verano muy nice. Otro verano más que terminó. El tema del verano fue uno viejísimo, ya viejísimo cuando era chica pero que en Uruguay todavía se escucha. Last train to London. La noche de luna llena o casi llena, en LaChoza, aunque esto es afuera de LaSusana. El suequín no lo conocía a pesar de haber hecho el liceo en Londres. En la playa todos lo conocían.

Air France dejó de ir a Montevideo pero vende pasajes via San Pablo con Gol. La verdad es que era bastante más cómodo viajar via EZE. Gol me gustó más de lo que esperaba (aviones más nuevos y cómodos (adelante) que los similares de AF/KLM) pero Air France no paga más por la sala vip en Montevideo y la Terminal 2 de San Pablo desde donde Gol opera hacia Uruguay es pésima. La 3 de la que sale Air France es bastante mejor, pero prefiero que el segmento largo sea más largo. Miré una película chilena, Niñas Arañas (recomiendo aunque muy triste) y me dormí (con pastilla) comiendo el postre. Me despertaron para aterrizar. Cuando compré los pasajes el vuelo de vuelta iba a ser en 787 pero terminamos en el 777 de siempre. Observen que no nos pusieron mantel para cenar, no sé si porque el servicio a Brasil es peor o porque no ponen más mantel. Ya veré en el viaje a Japón.

Friday, 31 March 2017

Un fin de semana largo y casi insuperable en Suiza.

Tan nice dejar el frío sueco. Antes de despegar el viernes a las 6+ de la mañana deshielaron el avión o sea que eso de que había llegado la primavera a Estocolmo era solo una ilusión. En Zürich estaba fresco pero bastante más agradable y siempre es tan nice encontrarse con la flia tan exótica que tiene el suequín en Europa Central. Nos quedamos solo una noche en Zürich, el propósito del viaje además de salir de Suecia y estar con la flia del suequín era terminar la temporada de esquí en Sankt Moritz.

El único contratiempo que tuve en Zürich fue que en Sprüngli no siendo más estación de castañas no había vermicelles, y tampoco encontré helado de sambayón. Pero tomé un par de Hugos y me traje un vermicelles-presse o sea el aparato para hacer gusanos de la crema de castañas. Ya veo que en unos días me va a estar saliendo crema de castañas y chantilly por las orejas. Por suerte la crema de castañas tiene bastante menos calorías que el dulce de leche.

En algún momento mandé una foto de las montañas a uno de mis grupos whatsapp con un corazón y una banderita suiza. Y alguien escribió que entendía por que me gusta Suiza everything is so clean, organised and punctual. Pero la verdad es que si Suiza es más limpia, organizada o puntual que los demás lugares que frecuentamos no me he dado mucha cuenta, dejando de lado Uruguay. Lo que hace que j'adore Suiza son las montañas, seguido de la comida. Al llegar al hotel en St Moritz nos esperaba una mini tarta de nueces típica de la zona, nusstorte. Creo que vale la pena ir a St Mortiz solo para comer nusstorte. La de la confitería Hanselmann es de locos.

También j'adore que en Suiza en un pueblito de montaña podés encontrar mucho mejor shopping de lujo que en Estocolmo. J'adore mirar joyas y relojes. Esto es St Moritz visto desde Salastrains, a donde nos mandó el concierge del hotel a almorzar el día que llegamos. En este almuerzo se me pegó Und die Chöre singen for dich que todos los que hablaban alemán cantaron a todo pulmón, tomando y fumando cigarros que vendían en el restaurante. Mucho más desbole en las pistas en Suiza St.Moritz que en Italia Cortina ☺☺☺. J'adore Suiza. Anyway, a Salastrains fuimos en taxi porque nadie quería manejar y después no poder tomar, y volvimos caminando. Nuestro hotel es el edificio grande sobre el lago. Totalmente recomiendo. Me hubiese querido quedar más (a vivir?) pero el lunes cerraba por la temporada. Me siento en casa en St Moritz. Queda muy cerca de una parte del cantón Graubünden que tiene el italiano como lengua oficial, y mucha de la gente que vive ahí trabaja en St Moritz. Además hay muchos frontalieri italianos (y menos controversia que en el Ticino), y como Milano está muy cerca vienen muchos turistas italianos. Entonces entre tantas tiendas Made in Italy y casi todos en el hotel hablando italiano me sentí muy en casa. Tan cool ver como todos podían hablar conmigo en italiano y con el suequín y la flia en suizo o alemán.

Este fin de semana era el St. Moritz Music Summit 2017. Acá en el King's Club, la disco del hotel que era parte del evento, bailando a los Menendez Brothers del Ministry of Sound. Música ok pero reconocí poco y solo Sugar de mis preferidas de Piterpan. Nos quedamos hasta las 3+ y justo fue la noche que adelantaron la hora o sea que cuando nos despertamos a las 8 no eran las 8 sino que las 9. Pero nos apuramos y a las 10:30 estábamos en esquíes. Para mi gran alegría me volvió todo el flow (y más) del primer día en Cortina, de repente porque me alquilé 3 horas de instructora porque pensé que los demás se iban a pasar en pistas rojas (y negras a las que no entro) esquiando a lo loco y me iba a quedar atrás. Me tocó una veterana super nice y exigente que me rezongó bastante porque en la tienda le dije que era principiante.

No nos podría haber tocado mejor tiempo. Acá estamos en Corviglia, a unos 2500 metros, el centro del área de ski más grande de la zona. No había demasiada gente esquiando y me gustaron mucho las pistas, largas y anchas. La nieve excelente para el calor que hacía. Felicidad total. A las 13:45 me junté con los demás y enfilamos hacia El Paradiso que era donde habíamos reservado para almorzar. En ese tramo estaba la única parte donde se sufría porque la nieve estaba demasiado blanda pero por suerte era en una pista azul.

Cuando le pedimos al concierge que nos reservase en el Paradiso nos reservó automáticamente en la parte Club. La parte Club es más fifí y más cara, comimos pan con queso (ok, fondue) por unos 200 USD por persona. Inclusive 2 tragos por persona y contorni para la fondue. La fondue estaba muy rica pero no memorable como la del Chalet d'Adrien en Verbier, aunque ahora que pienso todavía estaba media llena del desayuno del hotel que obviamente era espectacular aunque no tenían yoghurt de stracciatella. El almuerzo en sí fue más que memorable.

Totalmente recomiendo el Paradiso que también era parte del Music Summit así que había buena música que incluía este saxofonista. La de azul es Mar Flores. La miré en el restaurante porque a pesar de que se estaba nublando y poniendo más frío estaba con las tits al aire casi. Le encontré cara conocida pero ni idea quien era hasta que estuvimos charlando un rato con ella y su mejicano en la piscina del hotel. Muy simpático, quiere el contrato para hacer el muro, jeje. Entonces le mandé la foto a una amiga española que me dijo que la Mar es muy conocida en España. Cool. Muy simpáticos los dos y como la envidio que no sea friolenta como yo.

Acá estoy en la terraza de arriba, donde está la parte más barata, o más bien donde no te estacionás a comer sino que comés rápido. Una cosa que j'adore del Paradiso es que respetan los turnos. No te podés pasar, te echan, y a la hora que reservaste siempre tenés tu mesa. Como tendrían que venir acá los ineficientes de LaHuella a ver como se lleva un restaurante al que va demasiada gente.

Dejando el Paradiso. Espero volver el próximo invierno. Mar y el mejicano no estaban esquiando así que se puede llegar sin esquís. Para irse esquiando se sube a Munt da San Murezzan. Retroromano, otro de los idiomas oficiales de partes del cantón Graubünden. De ahí es super fácil bajar a Corviglia, hay pistas muy fáciles. De Corviglia hay un trencito al pueblo, a donde te vienen a buscar del hotel. Me encantó como te cuidan, yo había llevado mis botas pero el suizo de la tienda de ski (del hotel) igual me ayudó a ponérmelas y sacármelas. Cualquiera que esquía sabe lo duras que son entonces que te las abran al máximo y poder meter y sacar los pies sin esfuerzo es tan nice. J'adore Suiza. El suequín que alquiló todo dijo que fue la primera vez que le dieron botas realmente cómodas. Y todo muy lindo y en buen estado. Mis esquíes negros me encantaron, muy buenos para hacer curvas aunque para ir rápido de repente hubiese sido mejor con más largos.

Lamentablemente no me animé a probar si mi iPhone realmente es a prueba de agua así que no tengo fotos de la piscina afuera, pero se ve por donde se sale. El domingo estuvimos exactamente 2 horas, hasta que cerraron a las 20. Moi, que en JI este verano no me bañé porque estaba frío. Pero con el agua a 38 grados no importa que afuera hagan 5, y el vapor es tan cool. El sábado que todavía no habían adelantado la hora era ya de noche un poco antes de las 20, tan cool con todas las estrellas. J'adore Suiza.

El lunes de mañana alcanzamos a esquiar un par de horas antes de volver a Zürich. 18:30 tomamos el avión de vuelta a Paris y después a Estocolmo. El avión a Estocolmo casi se demora porque estaba lleno y no había más espacio para poner equipaje de mano. Y, surprise surprise, algunos suecos no querían largar su equipaje. Esto de que las cnias venden pasajes sin valija despachable incluida funciona tan pero tan mal en Suecia. Uno se sentó con la valija de mano en la falda y no la quería largar. La azafata mujer no sabía que hacer y finalmente otro pasajero muy bife y no sueco se la sacó a la fuerza. Casi empiezan a las trompadas pero justo llegaba una azafata hombre, que en tono muy convincente les dijo que si no largaba el equipaje lo bajaban. Calma instantánea lo que un hombre habló en tono firme y pudimos salir a tiempo.