Ibamos a volver el 1 de mayo, pero el 1 de mayo iba a hacer tanto viento en Amsterdam (cuándo no?) que KLM esperaba major disturbances. Entonces el 30 de noche nos llegó un mail con la opción de cambiar la fecha de vuelta. Con 10-12 grados en Estocolmo y 26-27 en Viena obviamente decidimos quedarnos un día más. El día extra fuimos a Dürnstein, acá visto desde las ruinas del un castillo donde supuestamente estuvo prisionero Ricardo Corazón de León. Subimos después de almorzar y tomar unas copas de sekt marille, o sea espumante con licor de damascos de la región. En Alemania creo que le dicen aprikose a los damascos en vez de marille. Recomiendo ir o volver por la ruta que hace Tulln-Riederberg-Purkersdorf que es bastante más pintoresca que la carretera. El río es el Danubio.
13 días después, los 26-27 grados los tenemos en Estocolmo. De no creer. Hoy de mañana en vez de ir a trabajar me fui a darle la vuelta a Djurgården. Muchas flores por todos lados sobre todo narcisos y tulipanes. Este año parece que la ciudad plantó 200 000 bulbos y plantas. El tema para el 2018 está inspirado en el barroco francés. Una de las ventajas de vivir en un país en el cual se pagan impuestos municipales muy altos. Una pena que no tengan más energía para sacar estos garabatos que están hace semanas, dicen que por toda la ciudad. Puesta del sol: 21:14.











