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Tuesday, 17 July 2018

Esquiando en el Cerro Bayo.

Del Cerro Bayo no había oido hablar hasta hace un par de meses. Llegando, todo empezó bien. Info sobre el nivel de nieve en internet, parking grande y bien organizado y un lugar (Yeti) para alquilar equipo (solo trajimos cascos) abajo de la telecabina Jean Pierre. El servicio impecable y esquís similares a lo que se alquila en Cortina/St.Moritz/Zermatt que es donde generalmente esquiamos. Mientras esquiás dejás los zapatos ahí y al terminar el día no necesitas llevar los esquíes y las botas al hotel, dejás todo ahí. Entonces hasta acá salvo la abundancia de personal y el camino sin asfaltar de la ruta a la base todo muy primer mundo, o más bien mejor y más cómodo.

Lamentablemente la buena impresión se esfumó cuando vimos la telecabina Jean Pierre que va a la cota 1500. Góndolas berretonas que no giraban si no las empujaban y que golpeaban de modo bastante violento contra la estructura al llegar y salir de la estación, jamás había visto nada igual. Googleo y obviamente ya ha pasado algo (2017). Googleo más y leo que Cerro Bayo SA cambió de dueños después de un incidente en el 2005 y que previamente habían echado a un empleado que denunció falta de seguridad. Historia, y de repente aprendieron de la historia pero ninguna de las sillas y cabinas que usamos inspiraban confianza. Estas son las sillas (Los Lagos?) que usábamos para ir a la pista 18, las peores. Nunca había usado sillas tan enclenques y poco ergonómicas. Atrás, el Tronador.

Otra cosa que no fue del todo ideal pero más consecuencia de la época en que fuimos es que no había buenas pistas para mis sobrinitas. Las pusimos en la escuelita y ya el primer día superaron las tres pistitas "de bebés" que se ven ahí abajo (1,2 y 3) que además eran una locura de nenes, gente adulta que parecía estar esquiando por primera vez y peatones dando vueltas. Nunca había visto filas tan largas como las filas que había de a ratos para las alfombras de las pistitas ni tampoco nunca había visto entradas a alfombras con tanta subida. Sin la ayuda del personal mucha gente no subía a las alfombras. Subirse a todo me pareció bastante más complicado que en Europa, consecuencia de la mala calidad de los medios y de entradas mal preparadas. Pero siempre hubo personal excelente ayudando.

Además de la 1,2 y 3 mis sobrinitas hicieron el camino panorámico que es verde con la escuelita pero después del primer día la visibilidad y la nieve empeoraron y se quejaron de que había mucha gente, que se les cruzaban, etc.. La 18 (esta) era la azul abierta (y con buena nieve y visibilidad) más fácil, ancha y con poca gente pero demasiado empinada en una parte para ellas. Las dos de más arriba - Camino Provinciales y Central - eran más difíciles y creo que serían rojas en Cortina/St.Moritz/Zermatt.

Pese a todo pasamos genial y habiendo sobrevivido los medios de elevación ☺☺☺ el balance fue muy positivo. Es una montaña muy linda con vistas espectaculares. Por suerte me arriesgué a usar las cabinas Cumbre, tan malas o peores que las Jean Pierre. Me encantó estar arriba de las nubes, posar al lado de la bandera argentina y mandar la foto a todas partes del mundo. Hacía unos años que no pasaba por Argentina y extrañaba. A decir verdad siempre estuvimos arriba de las nubes, aunque de a ratos las nubes llegaban a la cota 1500 y la visibilidad al final de la pista 18 era muy limitada, tanto que la primera vez que bajé sin visibilidad me fui por la pista equivocada ☺☺☺. Al lago lo vimos solo unos minutos, el primer día.

Esta es la entrada a Camino Provinciales. De la cumbre a los 1500m la nieve estaba muy bien. Muy nice. Muy contenta que la primera vez bajé con ayuda de instructor (genio, el mejor!) que conocía bien las pistas porque bajando hay algunas partes donde no ves donde termina la pista y parece que te vas al vacío, y más allá de que no me encanta esquiar pistas nuevas sin instructor estaba con muy poca confianza en la seguridad argentina. Pero todo bien después que vi que no iba a esquiar al vacío, aunque supongo que la posibilidad existía de resbalar cerro abajo ☺☺☺.

Olvidándonos de las telecabinas totalmente recomiendo a esquiadores de (mínimo) nivel intermedio. Una bajada muy nice con muy poca gente. Había más gente en snowboard que lo que suele haber en Cortina/St.Moritz/Zermatt pero creo que la dificultad de las pistas azules filtra principiantes. Son más difíciles que prácticamente todas las azules de Cortina/St.Moritz/Zermatt salvo algunos pasajes estrechos cuando hay mucha gente en Zermatt.

En realidad sin instructor no hubiésemos subido a la cumbre porque sin alguien que nos insistiese que realmente valía la pena por lo menos yo no me hubiese metido en la telecabina. Posiblemente suene medio histérica pero las sillas y cabinas en Cortina/St.Moritz/Zermatt realmente se sienten infinitamente más robustas. Una pena que la provincia de Neuquén deje operar medios tan malos. La sensación de inseguridad de las sillas y cabinas es lo único que me saca las ganas de volver a la región. Las cabinas seguramente estén por un buen tiempo porque increíblemente son una inversión reciente. Increíble también que a Villa La Angostura va mucha gente clase bien que por lo que vi esquía porque en la cabaña que tiene el Cumelén en la montaña había unos 20 pares de esquís. Increíble que se expongan a medios de standard tan dudoso y un tanto inquietante que la prensa festeje el cerro "boutique" sin cuestionar inversiones en medios tan malos.

De los paradores solo probamos el Tronador, un parador muy simple pero funcional que de afuera tiene vistas muy nice. Si hay algo similar a los restaruantes más nice de Cortina/St.Moritz/Zermatt como il Meloncino, Paradiso o Chez Vrony no lo vimos. Mis almuerzos fueron alfajor de chocolate blanco con vino. Repetí siempre porque me encantó la combo. Una cosa que me sorprendió fue que tan poca gente parece tomar vino, el primer día tuvieron que pedir permiso "al jefe" para abrir una botella. De repente por las vacaciones el ambiente era más familiar hasta que en Cortina, muy distinto a los ambiente más boozy que uno encuentra por Zermatt y St.Moritz. A decir verdad me hubiese gustado algún refugio con música patrocinado por Chandon.

Otra cosa que me sorprendió fue que ofreciesen pagar en cuotas por todos lados. Al alquilar equipo, para pagar pases, para pagar lecciones. Le encuentro bastante más sentido endeudarse para que tus hijos aprendan a esquiar que para llevarlos a Disneylandia pero no sé. No convertí muchos precios pero lo que miré me pareció nivel similar al europeo salvo el instructor bastante más barato que en Suiza. Pero por ejemplo en St.Moritz los pases son gratis si te quedás dos días o más en hotel (o en ciertos hoteles). Y aunque los hoteles buenos son más baratos en Villa La Angostura, en St.Mortiz sobrevivís sin alquilar auto, los hoteles buenos todos te llevan y te van a buscar a los medios de elevación cuando quieras. O bueno, por lo menos el Badrutt.

Como estábamos medio limitados en el Cerro Bayo (pero también por curiosidad) decidimos ir a ver que tal Chapelco que yo me acordaba como una montaña con pistas anchas y fáciles. Y las pistas para principiantes de repente no son tan buenas como Socrepes en Cortina y había bastante más gente que la que suele haber en Socrepes pero para niños estaba bastante mejor que el Cerro Bayo. Y las cabinas no daban la impresión de descarrilar en cualquier momento. No del todo modernas pero no vi que las tuviesen que empujar ni que saltasen tanto. También había más vida en la base, con muy buen ambiente. Me pareció un lugar muy nice para familias, pena que vaya tanta gente. A las 17 para bajar en la telecabina teníamos tipo una cuadra de gente adelante, pero la verdad es que no demoramos tanto como pensábamos en bajar.

Wednesday, 28 June 2017

El mar. Santa Margherita Ligure - Portofino.

La idea original para el fin de semana largo era ir a Toscana a la casa de verano de mi flia. Pero el tiempo en las montañas no es siempre el mejor y como estábamos con muchas ganas de sol reservé hotel en el mar a pesar de detestar las playas privadas italianas y las reposeras pegadas las unas a las otras. Hice bien en no confiar en el tiempo en las montañas. En el mar el tiempo no fue el mejor, pero por lo menos no hubo ni lluvia torrencial ni vientos huracanados. Y j'adore Santa Margherita Ligure.

La falta de sol el sábado fue muy bienvenida porque también andábamos con ganas de caminar y con sol no hubiese podido ser. Lamentablemente me olvidé de llevar zapatos aptos para caminar por los senderos del parco di Portofino entonces nos limitamos a esta alfombra roja que supuestamente es la más larga del mundo. 8,5km entre Rapallo y Portofino. Había leído sobre il red carpet/tappeto rosso en un artículo sobre las elecciones administrativas en Genova que por primera vez ganó el centrodestra. El artículo criticaba la alfombra pero a mi me encantó. Sirve para recordar a los autos que algunos (a veces) caminamos, y para marcar el camino a los que no conocen. Totalmente recomiendo. Vistas totalmente mozzafiato.

Por las fotos dejamos el hotel 12:30 y 14:46 llegamos a Portofino. Son solo 5,6 km así que obviamente fuimos lento. Casi lo primero que se ve al bajar al pueblo es Loro Piana y lo que me vieron mirando las vidrieras con un zaino LP en la espalda nos ofrecieron sentarnos en las sillas que tienen afuera a tomar algo y mirar catálogos. Después fuimos a uno de los bares a tomar spritz y googlié este yate que se estaba yendo cuando llegamos. Siempre interesante ver de quien son los super yates que se ven por el Mediterráneo y leer que han hecho los dueños para tener tanta plata. Casi siempre son judíos, casi siempre ex-URSS. Este de Ucrania. Leí que en algún momento donó 25m de USD a la Clinton Foundation pero me dio pereza averiguar que favores compró.

Después seguimos hacia el faro. Por el camino no nos cruzamos con casi gente pero al llegar a la punta empezamos a oír ruido de voces, como de una fiesta y era que había un barcito que vendía tragos y champagne. Estaba repleto pero unos veteranos genoveses ya muy alegres y con ganas de charlar nos hicieron lugar en su mesa así que seguimos tomando spritz y comiendo maníes mientras charlábamos y mirábamos el mar. J'adore Italia.

Para cuando volvimos a Portofino-pueblo ya era tarde para tomar un taxi-bote así que también la vuelta la hicimos caminando. Llegamos a Santa tipo las 21, con sed, así que tomamos más spritz. No quise cenar porque estaba que vomitaba maníes. Creo que comí más maníes ese día que en los últimos cinco años juntos. O diez. Pero comí helado porque finalmente encontramos helado de sambayón. No tan rico como el italiano de Freddo, pero sambayón. Ambiente muy cool en Santa con los teens de silent disco por todo el pueblo y más policías cuidándolos que lo que debe de haber en todo Estocolmo.