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Sunday, 9 December 2018

Japón. Parte II. Himeji y Osaka.

En algún momento entre abril y noviembre leí que Japan Rail iba a tener un shinkansen Hello Kitty operando cuando ibamos a estar en Japón, y que una de las paradas era Osaka. Camino a Japón cuando finalmente nos pusimos a pensar que hacer en Japón (en Paris) me acordé de Hello Kitty y empecé a mirar si había algo interesante para visitar a no mucha distancia de Osaka. Encontré al castillo de Himeji a media hora. Entonces cuando llegamos a Kyoto antes de tomar el taxi al hotel sacamos pasajes a Tokyo, y a Himeji en el Hello Kitty Shinkansen. Nos dijeron que los 3 primeros vagones eran Hello Kitty y nos vendieron pasajes sin reserva de asiento para poder cambiar de vagón.

Así que tomamos un shinkansen de Kyoto a Osaka-shin y a las 11:29 salimos hacia Himeji. Ya en Osaka-shin había un kiosquito con mercancía Hello Kitty, en el tren todo en primer vagón. No había tanta gente en la cola para los vagones Hello Kitty pero todos se sacaron foto con el tren antes de subir. Casi todos adultos, moi incluida. For the record de chica nunca me entusiasmó Hello Kitty, en realidad nunca me entusiasmo nada "de nena" como decía de chica. Siempre fui más Meccano/Atari, aunque siempre fui media fashion.

El castillo de Himeji está renovado reluciente y nos encantó. Adentro no hay casi nada pero se puede subir hasta arriba del todo, son 6 pisos por escalera. Antes de entrar hay que sacarse los zapatos, adentro del castillo solo podés andar descalzo. También hay mucho jardín que lamentablemente no recorrimos porque queríamos llegar al castillo de Osaka antes de que cerrase.

No había tantos turistas pero sí enormidades de nenes uniformados de todas las edades que subieron las escaleras corriendo y saltando y armando un quilombo infernal. Nos movimos para dejarlos pasar y no paraban de pasar, seguramente era toda la escuela. Llenaron el castillo. Muy divertido cuando unos se nos acercaron a practicar inglés. La calle ancha que se ve en la foto desde el 6to piso es la calle que lleva a la estación de tren, o sea que es muy fácil llegar. Moverse en Japón con google maps es increíblemente fácil, las instrucciones son muy exactas. Compramos las tarjetas sim para turistas de b-mobile de siempre, que nos estaban esperando en el hotel. Excelentes.

En retrospectiva nos tendríamos que haber quedado en Himeji a ver los jardines y a ver un espectáculo de otoño que había al oscurecer. Una pena haberse perdido jardines donde parecen cuidar tanto a los árboles (j'adore la atención al detalle en Japón!!) pero bueno, ganas de volver a Japón no nos faltan aunque no creo que sea para la pascua que viene porque no coincide con los cherry blossoms.

Del castillo nos fuimos directo a la estación de tren para volver a Osaka. Impresionante ver pasar un shinkansen que no paró, a toda velocidad. Nunca habíamos visto porque antes solo habíamos estado en estaciones grandes. Me compré sardinitas secas con almendras para comer en el tren y lo que pensé era un energy drink, j'adore las botellitas. Después googlié y resultó ser a base de cúrcuma (turmeric) y aparentemente se toma para prevenir daño al hígado cuando vas a tomar de más. Una botellita antes y otra después. Al llegar a Osaka nos tomamos un taxi al castillo. A los taxistas siempre les mostré a donde queríamos ir en el teléfono para que entendiesen.

De afuera el castillo de Osaka en muy nice, pero es bastante más chico y no impresiona como impresiona Himeji. También el interior vacío del Himeji nos gusto más. Bueno, no "hasta" porque es una construcción excelente. En Osaka había mucha gente, muchos grupos de jubilados europeos (italianos, españoles y franceses) y exhibiciones que no nos interesaban tanto. Creo que habría que vaciarlo y hacerlo de nuevo, mucho del interior es reciente y de mala calidad. Con falta de tiempo totalmente recomiendo darle prioridad al castillo de Himeji y no al de Osaka. Del castillo nos fuimos caminando a Dotombori a comer ramen, obviamente al mismo lugar que nos gusto tanto en marzo/abril.

Cuando llegamos la fila no era tan larga y en unos 15 minutos estábamos comiendo. El ramen lo comprás en las máquinas, 600 JPY (5,3 USD) con cuatro pedazos grandes de roasted pork, 900 JPY (8 USD) con extra pork. Incluye agua. Ramen fue lo que más cominos en este viaje, también comimos bastante más caro, tipo 30 veces más caro pero que decir. Otra presentación y otro ambiente pero después de un día de dar vueltas en otoño no hay como un buen plato de ramen. Pero justo este lugar que fue el nos abrió los ojos al ramen no fue nuestro preferido de este viaje. El mejor fue uno en Tokyo.

Después de comer caminamos un rato por Dotombori, y hacia las 7 empezamos a caminar hacia la estación de tren para volver a Kyoto. No es tan cerca pero la noche estaba muy linda, y la calle que lleva a la estación - Mido-suji - estaba muy nice con los adornos de Navidad y las luces de las casa de moda de lujo. Creo que es la calle principal de Osaka. La última parte del camino es subterránea, y está llena de tiendas más pueblo y lugares para comer, también muy nice. Para lo único que hay que estar atento al tomar el tren a Kyoto es no tomar uno de los locales que paran en más estaciones y demoran bastante más. Sin tiempo la alternativa más rápida creo que es taxi a Osaka-shin y de ahí tomar un shinkansen. En poco tiempo estábamos de vuelta en Kyoto. J'adore Japón.

Sunday, 15 April 2018

De vuelta de Japón: II. Nara y Osaka

De Nara nos habían dicho muy distinto, o imperdible o quédense en Kyoto. Decidimos ir. Taxi a la estación de tren y en unos 20 minutos estábamos en un tren local (sin asientos reservados) rumbo a Nara. Hicimos casi todo el trayecto de (creo) 45 minutos parados. Llegamos sobre las 11. Entramos a una oficina de turismo al lado de la estación y agarramos mapas con las principales atracciones. Pasamos por el arco por si daba suerte, cruzamos la calle y agarramos por Sanjo-dori, una calle con muchas tienda que vimos llevaba a una área verde con templos, museos, ciervos, y un jardín japonés. Todos los occidentales agarraban para ahí.

Después de una caminata agradable por Sanjo-dori tratando de no entrar a cuanta tienda había para no torturar al suequín llegamos al templo Kohfukuji. Lo más destacable: una pagoda de 5 pisos. El calor de verano sueco nos estaba empezando a agobiar así que sin investigar mucho seguimos de largo. Después de un tramo bastante corto vimos los primeros ciervos, y perritos con vestiditos en carritos de bebé. Creo que no vi perros desnudos en Japón. Por supuesto venden galletas especiales para darle de comer a los ciervos (hay montones) pero hay que tener cuidado porque son un poco brutos. A mi se me vino uno encima y me comió el mapa que había agarrado en la oficina de turismo.

El templo más impresionante, Todai-ji. Tiene 1266 años. Adentro hay un buda muy grande que casi llega al techo pero ya he visto tanto buda grande que no me impresionó tanto. La verdad es que me encantan los edificios tradicionales como fondo pero sé muy poco de la historia de Japón y no es que me interese tanto, o más bien me he dado cuenta que me olvido rápido de lo que leo/escucho así que tengo un poco una actitud why bother hacia lo asiático antiguo. Pero j'adore caminar por la combinación templo + jardines + naturaleza.

Después de algunas vueltas por el área verde viendo bosque, cherry blossoms y otros templos de afuera llegamos a este jardín. Cuando lo terminamos de ver a eso de las 14:00 decidimos volver a la estación de tren. Meta: Dotombori en Osaka. El Japón moderno. Llegamos a Osaka hacia las 16:15.

De Osaka también nos habían dicho o imperdible o quédense en Kyoto pero yo estaba segura que quería ir a ver luces de neón al canal de Dotombori. El suequín no estaba tan seguro, le sonaba muy sleazy y hubiese preferido algún restaurante Michelin. O no ir a Osaka. Al salir de la estación empezamos a caminar en dirección Dotombori y como la avenida que agarramos era muy nice y muy upscale seguimos, buscando un ATM, en vez de tomar un taxi. Nos estábamos quedando sin cash y en Japón necesitás cash. Al suequín se le había metido en la cabeza que en Dotombori iban a estar todos los ATM adulterados y le iban a copiar la tarjeta ☺☺☺. Recién casi llegando a Dotombori -que resultó quedar al lado de las tiendas de siempre- pudimos sacar plata. Creo que entramos a unos 10 ATM antes de dar con uno que aceptase tarjetas extranjeras.

Llegamos oscureciendo tipo las 18, pero el cartel del hombre Glico -típico de Osaka- todavía estaba apagado. La parte del canal con carteles de neón era bastante más chica de lo que esperaba, pero por las calles laterales era una locura de gente, de tiendas y de lugares de comida. Al suequín le empezó a entrar pánico, y hambre porque no comía desde el desayuno. Yo que soy más práctica y más experimental por lo menos había tomado un energy drink japonés. O por lo menos creo que era un energy drink.

Whatsappino al amigo japonés del suequín que vive en Suecia pero que estaba en Japón por pascua (en Tokyo cuando estábamos en Kyoto y en Kyoto cuando estuvimos en Tokyo) que nos mandó las coordenadas de un restaurante con un dragón famoso por el ramen. Esos lugares a los que pasando jamás hubiésemos entrado, aunque después lo googlié y es conocido. Kinryu Ramen. Tuvimos que esperar unos 20-25 minutos, el suequín se quedó haciendo la cola y contestando mails y yo aproveché a ir a una farmacia a alimentar mi nueva adicción a los frasquitos japoneses.

Son tan nice! Una pena que no se entienda nada, aunque después de googlear tengo una idea de que tienen algunos. Y el ramen. Qué ramen! Totalmente recomiendo. Le puse extra pork y llené de condimento o sea que quedó muy spicy y hacía tiempo que no comía algo tan rico. Pasó a la historia como una pizza que comimos en Santa Margherita Ligure hace años después de pasar sin comer todo el día en el aeropuerto esperando que saliese nuestro vuelo de SAS para Milano, demorado por huelga (de SAS). Todavía estudiantes sin acceso a lounge.

Cuando terminamos de comer estaba el hombre Glico prendido. Volver a Kyoto fue muy fácil. Como estaba tan lindo caminamos hasta la estación de tren, compramos el boleto en una máquina y compartimos vagón con japoneses de traje. Me gustó mucho combinar Nara con Osaka. Para la próxima me suena que volvemos a Osaka pero no a Nara. Nara me pareció muy nice pero para ir ya habiendo hecho Kyoto. Osaka en cambio me parece un complemento excelente a Kyoto.