Hace exactamente tres semanas embarcamos en un A320neo de SAS con reclame de Netflix The Rain y el texto HIGH SPEED WIFI ON BOARD. Medio mamarracho pero por lo menos no hay más publicidad en los asientos, salimos en hora y el avión era nuevo y tanta fue mi felicidad de volar en algo nuevo que de alguna manera me olvidé del caos de la terminal 5 y mientras me dormía empecé a considerar volar más en SAS. Al fin y al cabo siempre se puede comprar pasajes con fast track. En Zürich nos dieron un Jeep Compass que creo era lo que habíamos alquilado y emprendimos el camino a Lugano via el paso San Gottardo. J'adore andar en auto por Suiza.
En un momento dudamos si ir por la montaña o por el túnel porque había advertencias sobre la posibilidad de hielo, pero razonamos que era un cartel fijo sin info en vivo y que con 12 grados y sol en la cima no iba a haber hielo. No hubo. Paramos en el paso y el suequín y mi mamá se compraron chorizo/cervelat que le dijeron -a mi mamá que lo que entró en territorio suizo-italiano empezó a hablar con todo el mundo- que posiblemente estuviese hecho con materia prima uruguaya o argentina. Agarrar por la montaña requiere unos 20 minutos extra, claro que si hay cola para entrar al túnel -y casi siempre hay- se va más rápido por la montaña y es mucho más lindo.
Hace ya algunos años que vamos a Lugano/Milano el primer fin de semana de octubre, desde que nos cansamos de ir a la nuit blanche de Paris. Elegimos ese fin de semana por la fiesta del otoño. Este año tuvimos mucha suerte con el tiempo ya que prácticamente todo el tiempo tuvimos 10 grados más que en Estocolmo. Otros años de a ratos ha diluviado pero este año no llovió y hasta se podía cenar al aire libre. Sobre todo para mi mamá fue un alivio dejar atrás el frío sueco.
Esta vez no saqué tantas fotos porque me pasé buscando a mi mamá que desaparecía sin avisar. Creo se paró a charlar con cuanto luganese vio paseando perro y entró en una infinidad de farmacias a ver que le recomendaban para la piel además de colágeno. Lugano será una ciudad chica pero tiene una locura de farmacias (y de joyerías). Acá estoy en el LAC -Lugano Arte e Cultura- en una exposición de 70+ obras de Magritte. Mi flia no fue porque estaban cansados después de hacer 4-5km de la CardioWalk Ticino que pasa por la rambla que se ve acá adelante y sigue por el parque que se ve en frente. Totalmente recomiendo hacerla bien temprano.
A Italia fuimos dos veces. La primera el viernes. Salimos de Lugano en dirección Gandria y tomamos el ferry a Bellagio en Cadenabbia. El cruce lleva 10 minutos. Lo mejor es ponerse en la fila y si da el tiempo que uno baje a comprar los pasajes, pero también se pueden comprar en el ferry pagando 1 EUR extra por el auto y por cada pasajero. Por suerte había lugar para estacionar en el estacionamiento y se podía pagar en la máquina con tarjeta porque para variar andábamos sin efectivo. Seguramente es más fácil dejar el auto en Cadenabbia pero no sabíamos si ibamos a volver en ferry o por Como. En Bellagio había demasiada gente. Muchísimos americanos. A la vuelta agarramos el tráfico de frontalieri, muy interesante de ver. Tantos italianos que trabajan en Suiza. Cenamos en el festival de otoño.
El sábado de mañana salimos en dirección Chiasso hacia Milano. En Milano sí llovió, casi todo el tiempo. Llevaba una listita de cosas para comprar pero o no tenían en mi talle (zapatos en Hermès y Celine (todavía está old_Céline)) o no me gustó como le quedaba (buzos en Loro Piana). Entonces me empecé a "desesperar" y mi mamá empezó a decirle a todo "divino-te-queda-bárbaro" y me calenté y no compré nada. Todos compraron menos yo. Igual el EUR está tan caro y la corona sueca tan barata que conviene más comprar Made in Italy en Suecia ya que no han adaptado a la corona más barata. Claro que acá hay menos variedad. A eso de las 20 nos volvimos a Lugano con tiempo para ir a tomar zuppa di cipolle en el festival de otoño.
La sopita. Fueron tres días a sopa de cebollas. Descubrí que j'adore. También comimos vermicelles aunque justo este no estaba bien dulce empalagoso como me gusta. Y yo comí casi sin ayuda una pizza con franciacorta. En Argentino, el clásico luganese de una flia que se llama Soldati que según leí son parte de la flia original que se fue a Argentina, y que también vemos por Uruguay. Creo que era el único lugar abierto a las 10-11 de la noche cuando me di cuenta que tenia hambre. Fue el domingo cuando ya había terminado el festival.
El grottino de la sopita, que siempre está repleto de gente y hay que esperar para sentarse. El ASCO Lugano es una asociación deportiva de orientación, deporte muy popular en Suecia. Son varias calles con grottini de distintas asociaciones vendiendo comida para juntar plata. Muy pueblo y muy nice. De este nos íbamos al grottino que sirve mi postre preferido, marrons glacés con crema y prosecco. Igual que todos los años.
El lunes nos volvimos a Suecia. Volviendo a Zürich cargamos nafta dos veces, en Gottardo Sud justo antes de entrar al camino que va por el paso y en el aeropuerto. Pero, el martes la tarjeta del suequín mostraba que había cargado nafta multiple times. Así que se pasó un par de horas haciendo la denuncia a la policía y llenando los formularios que el banco quería que llenase. No es la primera vez que tenemos que problemas en Suiza. Y el vuelo con SAS...se me fueron las ganas de más SAS. SAS comparte mostradores de check-in con Alitalia, Air Lingus y algo árabe, 2 empleados para mínimo 2 aviones. Nunca más sin fast track. Sin la demora hubiésemos perdido el avión (aunque me hubiese encantado quedarme en Zürich). Y si el vuelo de ida fue perfecto el de vuelta fue en un avión viejo y sucio que además llegó a Zürich con 2+ horas de retraso. Pero bueno, cenamos y recorrí las tiendas del aeropuerto con mi mamá. ZRH me gusta mucho. Hermès estaba más barato en Suiza que en Italia pero está todavía más barato en Suecia. Igual me compré un losange, para dejar contenta a mi mamá.















































