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Thursday, 25 October 2018

Unos días en Suiza y unas horas en Italia

Hace exactamente tres semanas embarcamos en un A320neo de SAS con reclame de Netflix The Rain y el texto HIGH SPEED WIFI ON BOARD. Medio mamarracho pero por lo menos no hay más publicidad en los asientos, salimos en hora y el avión era nuevo y tanta fue mi felicidad de volar en algo nuevo que de alguna manera me olvidé del caos de la terminal 5 y mientras me dormía empecé a considerar volar más en SAS. Al fin y al cabo siempre se puede comprar pasajes con fast track. En Zürich nos dieron un Jeep Compass que creo era lo que habíamos alquilado y emprendimos el camino a Lugano via el paso San Gottardo. J'adore andar en auto por Suiza.

En un momento dudamos si ir por la montaña o por el túnel porque había advertencias sobre la posibilidad de hielo, pero razonamos que era un cartel fijo sin info en vivo y que con 12 grados y sol en la cima no iba a haber hielo. No hubo. Paramos en el paso y el suequín y mi mamá se compraron chorizo/cervelat que le dijeron -a mi mamá que lo que entró en territorio suizo-italiano empezó a hablar con todo el mundo- que posiblemente estuviese hecho con materia prima uruguaya o argentina. Agarrar por la montaña requiere unos 20 minutos extra, claro que si hay cola para entrar al túnel -y casi siempre hay- se va más rápido por la montaña y es mucho más lindo.

Hace ya algunos años que vamos a Lugano/Milano el primer fin de semana de octubre, desde que nos cansamos de ir a la nuit blanche de Paris. Elegimos ese fin de semana por la fiesta del otoño. Este año tuvimos mucha suerte con el tiempo ya que prácticamente todo el tiempo tuvimos 10 grados más que en Estocolmo. Otros años de a ratos ha diluviado pero este año no llovió y hasta se podía cenar al aire libre. Sobre todo para mi mamá fue un alivio dejar atrás el frío sueco.

Esta vez no saqué tantas fotos porque me pasé buscando a mi mamá que desaparecía sin avisar. Creo se paró a charlar con cuanto luganese vio paseando perro y entró en una infinidad de farmacias a ver que le recomendaban para la piel además de colágeno. Lugano será una ciudad chica pero tiene una locura de farmacias (y de joyerías). Acá estoy en el LAC -Lugano Arte e Cultura- en una exposición de 70+ obras de Magritte. Mi flia no fue porque estaban cansados después de hacer 4-5km de la CardioWalk Ticino que pasa por la rambla que se ve acá adelante y sigue por el parque que se ve en frente. Totalmente recomiendo hacerla bien temprano.

A Italia fuimos dos veces. La primera el viernes. Salimos de Lugano en dirección Gandria y tomamos el ferry a Bellagio en Cadenabbia. El cruce lleva 10 minutos. Lo mejor es ponerse en la fila y si da el tiempo que uno baje a comprar los pasajes, pero también se pueden comprar en el ferry pagando 1 EUR extra por el auto y por cada pasajero. Por suerte había lugar para estacionar en el estacionamiento y se podía pagar en la máquina con tarjeta porque para variar andábamos sin efectivo. Seguramente es más fácil dejar el auto en Cadenabbia pero no sabíamos si ibamos a volver en ferry o por Como. En Bellagio había demasiada gente. Muchísimos americanos. A la vuelta agarramos el tráfico de frontalieri, muy interesante de ver. Tantos italianos que trabajan en Suiza. Cenamos en el festival de otoño.

El sábado de mañana salimos en dirección Chiasso hacia Milano. En Milano sí llovió, casi todo el tiempo. Llevaba una listita de cosas para comprar pero o no tenían en mi talle (zapatos en Hermès y Celine (todavía está old_Céline)) o no me gustó como le quedaba (buzos en Loro Piana). Entonces me empecé a "desesperar" y mi mamá empezó a decirle a todo "divino-te-queda-bárbaro" y me calenté y no compré nada. Todos compraron menos yo. Igual el EUR está tan caro y la corona sueca tan barata que conviene más comprar Made in Italy en Suecia ya que no han adaptado a la corona más barata. Claro que acá hay menos variedad. A eso de las 20 nos volvimos a Lugano con tiempo para ir a tomar zuppa di cipolle en el festival de otoño.

La sopita. Fueron tres días a sopa de cebollas. Descubrí que j'adore. También comimos vermicelles aunque justo este no estaba bien dulce empalagoso como me gusta. Y yo comí casi sin ayuda una pizza con franciacorta. En Argentino, el clásico luganese de una flia que se llama Soldati que según leí son parte de la flia original que se fue a Argentina, y que también vemos por Uruguay. Creo que era el único lugar abierto a las 10-11 de la noche cuando me di cuenta que tenia hambre. Fue el domingo cuando ya había terminado el festival.

El grottino de la sopita, que siempre está repleto de gente y hay que esperar para sentarse. El ASCO Lugano es una asociación deportiva de orientación, deporte muy popular en Suecia. Son varias calles con grottini de distintas asociaciones vendiendo comida para juntar plata. Muy pueblo y muy nice. De este nos íbamos al grottino que sirve mi postre preferido, marrons glacés con crema y prosecco. Igual que todos los años.

El lunes nos volvimos a Suecia. Volviendo a Zürich cargamos nafta dos veces, en Gottardo Sud justo antes de entrar al camino que va por el paso y en el aeropuerto. Pero, el martes la tarjeta del suequín mostraba que había cargado nafta multiple times. Así que se pasó un par de horas haciendo la denuncia a la policía y llenando los formularios que el banco quería que llenase. No es la primera vez que tenemos que problemas en Suiza. Y el vuelo con SAS...se me fueron las ganas de más SAS. SAS comparte mostradores de check-in con Alitalia, Air Lingus y algo árabe, 2 empleados para mínimo 2 aviones. Nunca más sin fast track. Sin la demora hubiésemos perdido el avión (aunque me hubiese encantado quedarme en Zürich). Y si el vuelo de ida fue perfecto el de vuelta fue en un avión viejo y sucio que además llegó a Zürich con 2+ horas de retraso. Pero bueno, cenamos y recorrí las tiendas del aeropuerto con mi mamá. ZRH me gusta mucho. Hermès estaba más barato en Suiza que en Italia pero está todavía más barato en Suecia. Igual me compré un losange, para dejar contenta a mi mamá.

Wednesday, 4 October 2017

Volvimos de Suiza y un poco de Italia.

Sin Rolex y con iWatch. Cuando expliqué por qué dejaba el reloj en Suiza me pidieron el nombre del revendedor sueco para denunciarlo porque supuestamente Rolex siempre paga el transporte y los seguros si el reloj está en garantía. Increíble como me quisieron engañar en Estocolmo. El iWatch (con cellular) me costó más o menos lo mismo que me querían cobrar por mandar el reloj a Ginebra. Qué decir del iWatch. Es un clavo cargarlo pero es entretenido. Por ejemplo, al volver entramos en turbulencia y pude constatar que el heart rate me subió a más de 90. Y de mañana puedo apagar el despertador del teléfono desde el reloj, o bueno, un día sí un día no, porque una noche sí una noche me lo tengo que sacar para cargarlo.

También me encanta que me controla lo que me muevo. No tenía tan claro cuanto más me muevo estando de viaje que durante un día de trabajo normal. Ni ayer ni hoy completé mis Activity Goals diarios que de viaje completé antes de la tarde, de repente porque empezamos todos los días con la cardio walk que hay marcada por la rambla de Lugano. También me encanta que me avisa 15 minutos antes de mis reuniones. La verdad es que no me veo volviendo a un reloj mecánico como reloj principal. Como teléfono por ahora no lo puedo usar porque no hay fecha para cuando haya contratos en Suecia.

El sábado fuimos a Milano. Dejamos el auto en el parking de piazza Meda y enfilamos hacia las tiendas de siempre. Lamentablemente era un infierno de gente y tanta gente me puso de mal humor. Recién cuando almorzamos (tardisimo) en el Bulgari se me fue el mal humor. A las 7 cuando cerraron las tiendas nos volvimos a Lugano a cenar a la festa del otoño, yo a base de castañas. Vermicelles y marrons glacés con panna que bajé con prosecco. También me dieron a probar idromele del Ticino y nocino que es un licor típico del Ticino. Llena de azúcar y alcohol y del mejor de los humores me anoté a una clase de baile con una música espantosa con la frau del primo del suequín que estaban en Lugano desde el mediodía. Una de esas cosas que jamás haría en Estocolmo.

Este es el edificio de la intendencia. Las rosas están yendo hacia Gandria por Castagnola. Son en recuerdo a estos dos que cayeron al lago en una X6. Me imagino que iban demasiado rápido y no pudieron hacer la curva que es bastante cerrada. Menos mal que solo se mataron ellos.

J'adore Lugano.

Friday, 23 June 2017

Dejando Estocolmo. Milano.

Este fin de semana es midsommar en Suecia, probablemente la fiesta sueca más tradicional y más llena de expectativas que el festejo sea un éxito, como la navidad. Por el gentío que era el aeropuerto mucha gente prefiere irse. Nunca estuve tan agradecida de tener Sky Priority. Volamos via Paris, y estrené la app nueva de Flightradar24 que también muestra nubes y precipitación. Très cool, j'adore. En Paris cargué 4 botellitas de Evian en la lounge porque en Milano iba a hacer mucho calor, nice porque en Estocolmo hacía mucho frío. Uno de los problemas, imho, de midsommar. Invariablemente hace frío. Más vale ir al verano de verdad a festejar. Ayer dormimos en Milano, pero hoy nos vamos para el mar.

Como Hertz había sido un kilombo tan grande, esta vez alquilamos auto en Europcar. Advierto que el kilombo en Hertz sigue. Charlé con unos chilenos que tenían a casi 70 adelante. Nosotros solo a 6, y en 30 minutos estábamos en el auto. Un mini porque probablemente vayamos a lo de mi flia en Toscana y hay callecitas muy estrechas. También cambiamos de hotel, nos quedamos en el primer hotel que nos quedamos en Milano con el suequín, cuando todavía teníamos que pensar en plata antes de viajar. No lo puedo recomendar más. Es excelente. Manzoni. Acá llegando, y en el balcón que se ve arriba en la primer foto. En pleno cuadrilátero de la moda. Tienen valet parking, internet rapidísima como en casa, aire acondicionado excelente, y empleados muy profesionales y muy nice.

Para la cena nos tomamos un taxi a Carlo e Camilla in Segheria de Carlo Cracco y la esposa. Una especie de Mallmann italiano pero con estrellas Michelin aunque no acá que es más informal. Totalmente recomiendo, todo excelente, la comida, el ambiente, el local y los precios. Después otro taxi a Grom a tomar un helado (el suequín quería doble postre) y después a la galería a pasear. Felicidad total. J'adore Italia. Ahora me voy de compras y después al mar.

Saturday, 27 May 2017

Milano. Big mistake no habernos quedado una noche más.

Después de tomar algo en el hotel nos fuimos a caminar por Brera y fuimos a dar a un evento de MC2-SaintBarth. Tomamos prosecco y comimos minipizzas y helado de Gelaterie Milanesi que totalmente recomiendo (en sueco hay una palabra para los que se anotan a comer gratis, gratisätare ☺☺☺). Después nos fuimos a dormir ya que estábamos semi-zombies, desde que salimos de casa hasta que llegamos al hotel habían pasado casi 12 horas.

Al otro día desayunamos leve en la pasticceria Marchesi y salimos de compras con el constraint que nos esperaban a las 19 en un pueblito en Liguria para cenar. Compré un buzo blanco de verano en baby cashmere en Loro Piana, un pantalón gris en Brunello Cucinelli y un par de Interactive en Hogan. En Brunello había una rusa 30+ en el probador al lado mío terminando de probarse tipo todo lo que había llegado de la colección de invierno. Un par de empleados italianos un tanto indiscretos comentaron entre ellos que había comprado por más de 40.000 EUR ☺☺☺. Y pregunté si suele suceder (caritas de horror que había entendido) y sí, suele suceder, por eso las empleadas son casi todas rusas. J'adore ver a los rusos consumir Made in Italy.

Almorzamos tarde -moi ensalada nizzarda- atrás de alemanes muy bling-bling (digamos más Versace que Loro Piana) que habían llegado en unos 12-15 Ferraris con calcomanías que decían "Vino Amore Motore". Después pasó un amigo a saludar y después empezamos el viaje a la côte d'Azur via Liguria en el Toyota CH-R que alquilamos porque al ser híbrido no paga entrada a la zona de tráfico limitado de Milano. Me gustó mucho a pesar del aire spaceship que tiene que hace que mucha gente te mire, lo prefiero a una Ferrari porque detesto los autos bajos.

En un momento del viaje mi sobrinita que recién cumplió 8 me preguntó si conozco Despacito. *Shock*, o sea, es tan porno, y *doble shock* lo que me mandó una grabación de ella cantando la canción ☺☺☺. Dice que la cantan en la escuela ☺☺☺. Me intriga un poco como aprenden en la escuela, me acababa de anunciar que había vuelto a la computadora/teléfono con un "lla bolby" pero en inglés escribe sin faltas. Anyway, en Liguria fuimos a uno de esos restaurantes de pueblo super simples que solo los locales conocen y a los que tanto me gusta ir, por lo menos en Italia. Comí mi tiramisù deli (2,5 EUR) media triste sabiendo que estaba por dejar Italia.