Por la carretera me quedó muy claro que me había olvidado totalmente que el invierno en Uruguay es verde. En Estocolmo terminando octubre no queda más verde, y hasta mayo no aparecen los primeros brotes de hojas. Entonces fue todo un shock ver que Uruguay estaba más verde que en verano. Cómo me pude olvidar que hay tanto árbol de hoja perenne, tampoco es que hayan pasado tantos años desde que estuve en invierno? Dieciséis? Por otro lado demoré algunos años en darme cuenta que en Estocolmo el verde desaparece durante meses. Supongo que en una época no pensaba en esas cosas.
Otra sorpresa fue como me extrañó ver tantas casas tan grandes tan cerradas. Obvio que sabía que no iba a haber nadie pero igualmente me vino una sensación de donde está todo el mundo y de estar en un pueblo fantasma. Pero en un lugar había casi tanta como en verano ☺☺☺. Un día la espera con reserva para el turno de almuerzo a las 15 fue igual de larga que en enero. Hora y pico ☺☺☺. También eso me sorprendió pero por alguna razón no me molestó. Exceso de pisco sour o que estaba tan feliz de estar ahí. Este día no esperamos porque se podía comer afuera afuera.
Volvimos todos los fines de semana. Almorzar acá en invierno seguramente va a estar entre los top 3 del año. Más allá de que estábamos con flia y/o amigos todo estaba mejor que en verano. La playa totalmente vacía, el mar siempre con olas, la luz, el ambiente, la comida, y dije que no hacía viento? Olas siempre hubo, pero no viento. De repente alguna noche de verano estuvo similar pero nada en otros países iguala esto. J'adore el lugar. Dos de cinco días comimos afuera.
No sé cuantas veces repetimos que buena idea fue venir a Uruguay/Argentina en vez de pasar julio en Europa. Tantos -obviamente uruguayos o argentinos- nos dijeron que estábamos locos. Pero compartir espacio con turistas nórdicos e inmigrantes en el sur de Europa no nos atraía tanto. No sé si son los viajes en subte a trabajar entre (en ciertos horarios) gente tan diversa o los titulares de los diarios italianos pero cada vez cada vez aprecio más los lugares con poca gente. En un momento pensamos en ir al norte de Noruega o a Islandia hasta que me di cuenta que el sur argentino posiblemente era mejor alternativa. Y fue.
Como siempre almorzamos en el turno de las 15 siempre nos fuimos casi de noche. Preferimos almorzar en vez de cenar para ver el mar y el atardecer. Totalmente recomiendo venir acá con mal tiempo, especialmente con nubes después de una tormenta. Quisiera vivir permanente más cerca del mar. Estocolmo tiene agua que también es muy agradable, pero no es lo mismo que océano con arena y olas.
Nunca nos planteamos quedarnos todo el tiempo en José Ignacio porque toda mi flia tenía que estar en Montevideo durante la semana, y el objetivo principal del viaje era estar con flia y amigos. Pero dado lo linda que estaba la playa en un momento discutimos con el suequín quedarnos un par de días solos. Pero tanta casa cerrada no inspiraba a quedarse solos de noche por más que estuviese muy nice adelante de la estufa a leña, además de que Montevideo está bastante más nice de lo que pensaba. Muchos lugares que no conocía y cosas que no me acordaba.
Un fin de semana me olvidé de llevar la pila de la cámara grande. Quedó cargando en Montevideo. Angst total. La diferencia entre las fotos que saca la cámara grande con las que saca la Canon G7X Mark II -a menos que solo mire las fotos en el teléfono- es brutal. Sigo muy conforme con el objetivo que me compré en Japón. Tenía miedo de que fuese muy pesado y que me molestase cargarlo pero nada. Ni lo he notado colgado del cuello, caminando días enteros por Kyoto y Tokyo. Ni siquiera de hiking por Zermatt me molestó, en ningún momento me arrepentí de no haberlo dejado en el hotel. Al revés, siempre feliz de tener la cámara grande conmigo.
En menos de 5 meses estamos de vuelta.