Hace unos 8-9 días que llegamos a Estocolmo pero parece que volvimos hace un siglo. Salimos de Montevideo a las 6am y así estaba el gate de Gol cuando abrieron boarding a las 5am. El avión fue lleno pero con el gate abierto durante 40 minutos nunca hubo cola, la gente fue entrando de a poco. Tan diferente y tanto más civilizado que el despelote que se arma en Estocolmo en las filas de los vuelos a AMS y CDG de las 6am. Como no llevé nada de ropa de verano y no tenía ni una t-shirt me compré una en el aeropuerto para cambiarme en Paris porque estaba pronosticado mucho calor tanto en Paris como en Estocolmo. En el avión de GRU a CDG miré dos películas. Una brasilera, Fala Sério, Mãe! y una argentina, Los que aman, odian que seguí viendo cuando me despertaron para aterrizar y que después por suerte encontré acá para poder ver el final. La verdad es que entre pastilla, vino y espumante estos viajes se me hacen re cortos.
Creo que nunca había pasado tanto calor como pasé esta semana en Estocolmo pero por suerte creo que a partir de hoy vamos a tener temperaturas más normales. O sea, seguramente caminando por ejemplo por Venecia al sol he pasado más calor, pero no recuerdo no poder dormir de noche por el calor porque en todos lados donde suele hacer calor hay aire acondicionado. En Estocolmo no conozco a nadie que tenga aire acondicionado. No tenemos ni ventiladores, generalmente en verano cuando estamos tengo parte de la calefacción prendida. Recién ayer la temperatura bajó de 28 grados adentro. No se si fue el máximo, pero en un momento miré el termómetro que tenemos en el escritorio y decía más de 32+. En el balcón al sol bastante más de 40. También muchísima humedad.
Y acá estoy volviendo de trabajar. Sin estrés porque por el calor prácticamente todos han prolongado sus vacaciones. El climatizador de mi oficina funciona 15 minutos de frío polar, 15 minutos de calor tropical entonces de la bronca me cuesta concentrarme. Estocolmo de repente está fotogénica pero el ambiente no es el mejor. Solo turistas, y muchos de países que no tienen ningún tipo de reparos en salir a caminar sin remera. Casi no he usado el subte para ir a trabajar para no enchincharme todavía más. Me queda para después poner alguna foto de Montevideo, y de Zermatt. No tan feliz de estar de vuelta, pero volver en esta época es bastante más agradable que volver en invierno.




