Friday, 29 March 2019

St.Moritz. El domingo también amaneció espectacular.

Bajamos a desayunar a eso de las 9. Me compuse unos desayunos muy interesantes los tres días en Suiza. Este con fruta y yoghurt. Y champagne, semillas de hemp (las negras son chia), y dulce de leche casero. El domingo pude esquiar con mis botas, no que las hubiese extrañado porque las que alquilé en el hotel me quedaron muy cómodas. El sábado de tarde devolvimos y pagamos todo lo que no íbamos a necesitar el domingo para mandarle la cuenta a KLM. O sea la cuenta por lo que tuvimos que alquilar y comprar (guantes) en la ski shop del hotel porque las valijas llegaron un día tarde. No quiero ni pensar el trabajo que hubiese sido si no hubiésemos estado en un hotel con ski shop y tiendas.

Otras veces en St.Moritz nos hemos quedado en el Palace pero esta vez nos quedamos en Suvretta House. Muy similar pero en las afueras del pueblo. Casi ski-in/ski-out. Caminás unos metros a una T-bar, te bajás y cruzás la calle a estas sillas que son casi tan berretas como las del Cerro Bayo. Ven la estatua de Jaume Plensa? J'adore. Me contaron que esa es la casa más cara de Suiza. Era de un billonario polaco que murió hace unos años. La ex-esposa tiene un museo en Susch que me dijeron que vale la pena. Para otra vez.

Las sillas llegan a acá, Randolins. A la izquierda se ven las sillas que se trancaron el sábado. Y pasando las sillas está el Paradiso, que es nuestro lugar preferido para comer o tomar algo en estas montañas. O al que más vamos. Entonces para esquiar en mi opinión es más cómodo quedarse en Suvretta House. De notar que Randolins está a 2216m sobre el nivel del mar. La cumbre del Cerro Bayo está a solo 1800m, más o menos la altura del pueblo. En el pueblo no había nieve.

De Randolins salimos hacia San Murezzan - Corviglia - Marguns - Las Trais Fluors - Marguns - Plateau Nair - Corviglia y ahí tomamos la telecabina a Piz Nair. Aperol Spriz en Piz Nair y de ahí hicimos Lej de la Pesch - Grischa - Glüna - Marguns - Corviglia - Paradisio. Acá hay un mapa. Realmente no estaba muy convencida de bajar desde Piz Nair pero bajé sin pensar tanto. O más bien pensé lo que pienso siempre que me largo por pistas rojas intento y si no puedo con la pista de última me saco los esquíes y bajo sentada. Pero pude sin problemas mayores, había poca gente y la gente es lo que más me cohibe cuando ando sin instructor que me cuide.

En el Paradiso también había poca gente, bastante menos gente que el sábado. Nos instalamos arriba porque ya era medio tarde y a las 17 cierran las sillas para bajar. Se puede bajar esquiando pero es una pista roja y pensamos que la nieve iba a estar hecha una sopa. La sopa requiere bastante más esfuerzo y estábamos un tanto cansados. Cuando nos fuimos a las 16:30 no quedaba nadie arriba.

Bajando en las sillas. Abajo se ve el hotel. Al centro del pueblo son unos 40 minutos caminando, el hotel tiene una shuttle cada media hora. Es un hotel caro pero muy buen value for money así que totalmente recomiendo. Muy nice también que todos hablan italiano, normal en St.Mortiz. En mi experiencia el inglés no es el fuerte de muchos suizos, cuando paramos en Chur a comprar piyamas tuve que llamar al suequín para que preguntase en alemán porque ninguna de las 3 empleadas (2 muy jóvenes) entendían inglés. Una locura. Claro que más que para hacerme entender el italiano hace que me sienta en casa.

Una cosa que prefiero del Palace es la piscina afuera. Esta era bastante más chica y no está conectada a la piscina de adentro, o sea que tenés que salir del agua para entrar, y hace frío. No sé si fue ahí que el suequín se resfrió pero volvió resfriadísimo. Al principio estábamos solos porque los suizos se volvieron a Zürich el domingo de tarde. Yo me fui apenas vi que venía más gente pero el suequín se quedó. Otra posibilidad es que lo hayan contagiado en la telecabina a Piz Nair, realmente subís como sardinas. A la izquierda la piscina vista desde nuestro cuarto.

El domingo de noche después de comernos un par de manzanas en la piscina y los chocolates del hotel no teníamos mucha hambre así que no bajamos a cenar. El lunes supuestamente se acababa el buen tiempo pero hasta que nos fuimos hubo mucho sol. Desayunamos y fuimos a dar unas vuelta por el pueblo.

St.Moritz tiene muy buenas tiendas (Brunello Cucinelli al lado de Loro Piana!!!) pero le falta vida. Cortina es tanto más entretenido. Miré algunas tiendas, compramos nusstorte y nos volvimos al hotel. A eso de las 13 salimos hacia Zürich y unas 12 horas después estábamos en casa en Estocolmo. Inicialmente iba a comprar pasajes nonstop en SAS o Swiss pero los vuelos de la mañana del viernes estaban llenos y si no hubiese sido por la niebla en Amsterdam hubiésemos llegado antes. Ayer nos llamaron para pedirnos un número de cuenta de banco para depositarnos los CHF. La vuelta fue con Air France via CDG que no parece tener tanto problema como AMS, y las valijas llegaron con nosotros.

Saturday, 23 March 2019

St.Moritz. Un día casi perfecto

Como hoy hacía tanto calor pensé que la nieve iba a ser una sopa pero hasta las 16:30 cuando nos fuimos se podía esquiar muy bien. Para mi gran alegría no había tanta gente que fue una de las cosas de las que me quejé casi constantemente en Cortina. Acá en vez me quejo de todas las pistas que se cruzan. Hoy no fue un problema mayor porque no había tanta gente pero igualmente hay que ir mirando porque con poca gente tantos aprovechan para ir más rápido.

Cuando dejamos el hotel a eso de las 10:30 todavía no habían llegado las valijas pero gracias a que el día estuvo más que espectacular no tuve problema esquiando sin campera con un gilet Moncler. Acá la primera vez que pasamos por el Paradiso. J'adore. En este pasaje solo tomamos algo, yo un trago con prosecco que se llama Splish Splash porque no tenían el que me gustó tanto el año pasado. Después dimos una vuelta hasta Glüna (luna en rumantsch) y volvimos a comer.

El sol estaba tan fuerte que quedé hecha un tomate aunque me puse protector 30. Abajo no había lugar así que comimos arriba que es bastante más barato pero también muy caro, tipo 4 veces lo que sale comer algo en la Choza de Mar. Los que opinan que José Ignacio es caro, vengan a St.Moritz. Hasta hace unos pocos años (3?) Suiza no estaba cara con coronas suecas, pero ahora es un horror.

Por unos 10 minutos zafamos de quedarnos trancados en las sillitas de San Murezzan. Cuando nos estábamos yendo del Paradiso la segunda vez se me ocurrió ir al baño, y al entrar vi remeras, buzos y gorros y me puse a mirar. El suequin me esperó pero los demás siguieron. Quedamos en encontrarnos en Corviglia para subir a Piz Nair. Cuando llegamos a las sillas las estaban cerrando por problemas técnicos y cuando finalmente llegamos a Corviglia por otro camino no había nadie. Estaban trancados en las sillas. Nunca nos ha pasó que se rompa un impianto en Italia, en Suiza parece pasar siempre. Dimos unas vueltas por Corviglia y volvimos a Trutz para bajar al hotel, y vimos que habían sacado todas las sillas, estaba el cable pelado. Nunca había visto.

Cuando volvimos al hotel estaban las valijas en el cuarto. Nos dijeron que llegaron a las 15. Por el seguro de la tarjeta que usé para comprar los pasajes tengo unos 430USD por retrasos de más de 12 horas, y es más o menos lo que gastamos extra. Pero primero voy a intentar con KLM. Una pena no poder mandarle la cuenta al aeropuerto, obvio que no pueden controlar la niebla pero si pueden controlar la cantidad de rutas que autorizan. Sospecho que han autorizado demasiadas.

Friday, 22 March 2019

En St.Mortiz, después de 16 horas de viaje.

Como teníamos una conexión corta (1 hora) y como no le tengo mucha confianza a Schiphol la noche anterior hice 2 track flights, ARN-AMS y AMS-ZRH. Para mi gran alegría constaté que el avión era el mismo en los dos vuelos y que el viento era normal así que pensé que a Zürich íbamos a llegar. Nos levantamos 4:15 felices de que en unas horas íbamos a estar almorzando fondue al sol. Salimos de casa para el aeropuerto 4:35, boarding a las 6:00. 6:03 estábamos sentaditos en nuestros lugares. Miro el teléfono y veo una notification de Schiphol. La llegada de nuestro vuelo estaba estimada a las 11:14 en vez de las 8:40. Al rato salió el comandante a contarnos del retraso. Igual que cuando fuimos a Cortina. Ibamos a perder el vuelo a Zürich, porque también habían cambiado el avión que iba a hacer AMS-ZRH. Esta vez no soplaba viento pero había niebla. Muchísima niebla. Porca miseria. Tan típico Amsterdam.

Pero afortunadamente AMS-ZRH también salió muy atrasado. Nos comimos 3 horas sentados en el avión antes de decolar pero al aterrizar corrimos tan rápido y empujamos tanto para abrirnos paso en el mar de gente que llegamos al AMS-ZRH a diferencia de casi todo el resto del avión que perdió sus conexiones. El gate estaba cerrado y nos dijeron que estábamos offloaded pero nos abrieron -de repente porque somos los dos platino- y salimos para Zürich. Las valijas obviamente quedaron en Zürich. En Zürich no sabían si estaban en el próximo vuelo (solo sabían que no habían llegado) pero como el vuelo llegaba en una hora nos quedamos a esperar. Pero no llegaron, así que enfilamos para St.Moritz, via Zürich a saludar y Chur para ir a Manor a comprar piyamas y demás para pasar la noche porque nos avivamos que para cuando íbamos a llegar a St:Moritz iba a estar todo cerrado. A St.Mortiz no llegamos a tiempo ni para la cena. Porca miseria.

Asi que cenamos las nusstorte y fruta de bienvenida, nos duchamos y nos acostamos. Ahora nos vamos a desayunar y alquilar equipo de esquí, por suerte siempre llevo los pantalones en el equipaje de mano. Con KLM hay que llevar cuanto se pueda como equipaje de mano. Tan nice el cuarto que nos alquiló la fila del suequín. Ese va a ser el último fin de semana de esquí de la temporada, después escribo de los días que pasamos en Cortina. Y en Argentina.

Tuesday, 12 March 2019

Hace casi exactamente un mes estábamos volviendo a Suecia.

De Uruguay no tengo mucho más que decir salvo que extrañamos las puestas de sol en la Choza. De los últimos días que pasamos en Argentina si tengo mucho que decir. Fue una sorpresa que Calafate y Chaltén me gustasen tanto como me gustaron. Es increíble como conociendo tantos argentinos ninguno jamás me haya intentado explicar lo espectacular que es esa parte de la Patagonia mientras que los parientes suizos del suequín te venden hiking en pistas de esquí con exceso de turistas como un paraíso. Algunos argentinos que viajan seguido a USA y Europa hasta nos preguntaron el chal-qué? De no creer.

Pero empiezo con el viaje, porque fue especial. No siempre pruebo un modelo nuevo de avión. Cuando compré los pasajes busqué horarios operados con MAX. J'adore el olor a avión nuevo. Y después pasó lo que pasó en Indonesia entonces fue una tranquilidad ver que AR había cambiado los MAX por 737-800. O sea, confiaba en que AR hubiese tomado las precauciones necesarias a raíz de todo lo que salió a luz sobre ese sistema MCAS que puede pasar por arriba al piloto + datos erróneos pero sin que se supiese bien que había pasado pensé mejor así. Pero unos días antes de salir recibí una aircraft notification alert. Habían vuelto a poner un MAX en el segmento AEP-FTE.

De repente en otra cnia no hubiese viajado tranquila (o hubiese cambiado el vuelo), pero confié en que los pilotos AR de MAX se animarían a decir no volamos si no confiasen en el avión. O algo así. Siempre me han inspirado más confianza las aerolíneas con sindicatos que hacen huelga que las aerolíneas que combaten los sindicatos. Entonces llegué al MAX contenta y con muchas expectativas. No me defraudó, tan nice y reluciente. AEP-FTE en el MAX fue mejor vuelo medium-haul del último año. Por lejos. Hubiese sido *perfecto* si en vez de la bolsita de pasas y nueces Alcor nos hubiesen dado un alfajor, como nos dieron a la vuelta. Estaba sentada un poco antes del motor y WOW, que potencia, que despegue tan nice. Y que paisajes. Nos pasamos colgados a la ventana admirando Argentina.

Aterrizamos en Calafate con casi 30 grados y muy poco viento. De no creer el día tan espectacular. Tanto de no creer en este viaje, como el fondo este con agua tan celeste. Qué colores, por todos lados. Ya voy a escribir un poco más. Entre trabajo y que estuvimos 5 días en Italia visitando flia y esquiando ando con poquísimo tiempo.

MVD-GRU también lo hicimos en MAX. Gol. De vuelta pensé que avión tan nice, tanto más agradable que el 777-200 con 20 años de Air France en el que seguimos a Paris. Pero por un tiempo no me voy a quejar de aviones viejos ni de aterrizar en Estocolmo con grados bajo cero y oscuridad. Shock total que se estrellase otro MAX más. Más shock cuando me dí cuenta que hacía unos años saludé a una sueca que murió en el MAX. La escuché contar su historia. Era mitad sueca y mitad peruana y resulta que el padre peruano era hermano de la primer esposa de Abimael Guzmán. Los fundadores de Sendero Luminoso. Increíble la gente que viene a parar a Suecia. Su familia al parecer todavía era muy pro-Sendero pero Josefin acababa de participar en un documental en el que va a Perú para escuchar otras versiones sobre lo que pasó en Perú. Tan triste que no haya podido disfrutar el MAX como lo pude disfrutar yo. Solo alcanzó a cumplir 30 años.