De Nara nos habían dicho muy distinto, o imperdible o quédense en Kyoto. Decidimos ir. Taxi a la estación de tren y en unos 20 minutos estábamos en un tren local (sin asientos reservados) rumbo a Nara. Hicimos casi todo el trayecto de (creo) 45 minutos parados. Llegamos sobre las 11. Entramos a una oficina de turismo al lado de la estación y agarramos mapas con las principales atracciones. Pasamos por el arco por si daba suerte, cruzamos la calle y agarramos por Sanjo-dori, una calle con muchas tienda que vimos llevaba a una área verde con templos, museos, ciervos, y un jardín japonés. Todos los occidentales agarraban para ahí.
Después de una caminata agradable por Sanjo-dori tratando de no entrar a cuanta tienda había para no torturar al suequín llegamos al templo Kohfukuji. Lo más destacable: una pagoda de 5 pisos. El calor de verano sueco nos estaba empezando a agobiar así que sin investigar mucho seguimos de largo. Después de un tramo bastante corto vimos los primeros ciervos, y perritos con vestiditos en carritos de bebé. Creo que no vi perros desnudos en Japón. Por supuesto venden galletas especiales para darle de comer a los ciervos (hay montones) pero hay que tener cuidado porque son un poco brutos. A mi se me vino uno encima y me comió el mapa que había agarrado en la oficina de turismo.
El templo más impresionante, Todai-ji. Tiene 1266 años. Adentro hay un buda muy grande que casi llega al techo pero ya he visto tanto buda grande que no me impresionó tanto. La verdad es que me encantan los edificios tradicionales como fondo pero sé muy poco de la historia de Japón y no es que me interese tanto, o más bien me he dado cuenta que me olvido rápido de lo que leo/escucho así que tengo un poco una actitud why bother hacia lo asiático antiguo. Pero j'adore caminar por la combinación templo + jardines + naturaleza.
Después de algunas vueltas por el área verde viendo bosque, cherry blossoms y otros templos de afuera llegamos a este jardín. Cuando lo terminamos de ver a eso de las 14:00 decidimos volver a la estación de tren. Meta: Dotombori en Osaka. El Japón moderno. Llegamos a Osaka hacia las 16:15.
De Osaka también nos habían dicho o imperdible o quédense en Kyoto pero yo estaba segura que quería ir a ver luces de neón al canal de Dotombori. El suequín no estaba tan seguro, le sonaba muy sleazy y hubiese preferido algún restaurante Michelin. O no ir a Osaka. Al salir de la estación empezamos a caminar en dirección Dotombori y como la avenida que agarramos era muy nice y muy upscale seguimos, buscando un ATM, en vez de tomar un taxi. Nos estábamos quedando sin cash y en Japón necesitás cash. Al suequín se le había metido en la cabeza que en Dotombori iban a estar todos los ATM adulterados y le iban a copiar la tarjeta ☺☺☺. Recién casi llegando a Dotombori -que resultó quedar al lado de las tiendas de siempre- pudimos sacar plata. Creo que entramos a unos 10 ATM antes de dar con uno que aceptase tarjetas extranjeras.
Llegamos oscureciendo tipo las 18, pero el cartel del hombre Glico -típico de Osaka- todavía estaba apagado. La parte del canal con carteles de neón era bastante más chica de lo que esperaba, pero por las calles laterales era una locura de gente, de tiendas y de lugares de comida. Al suequín le empezó a entrar pánico, y hambre porque no comía desde el desayuno. Yo que soy más práctica y más experimental por lo menos había tomado un energy drink japonés. O por lo menos creo que era un energy drink.
Whatsappino al amigo japonés del suequín que vive en Suecia pero que estaba en Japón por pascua (en Tokyo cuando estábamos en Kyoto y en Kyoto cuando estuvimos en Tokyo) que nos mandó las coordenadas de un restaurante con un dragón famoso por el ramen. Esos lugares a los que pasando jamás hubiésemos entrado, aunque después lo googlié y es conocido. Kinryu Ramen. Tuvimos que esperar unos 20-25 minutos, el suequín se quedó haciendo la cola y contestando mails y yo aproveché a ir a una farmacia a alimentar mi nueva adicción a los frasquitos japoneses.
Son tan nice! Una pena que no se entienda nada, aunque después de googlear tengo una idea de que tienen algunos. Y el ramen. Qué ramen! Totalmente recomiendo. Le puse extra pork y llené de condimento o sea que quedó muy spicy y hacía tiempo que no comía algo tan rico. Pasó a la historia como una pizza que comimos en Santa Margherita Ligure hace años después de pasar sin comer todo el día en el aeropuerto esperando que saliese nuestro vuelo de SAS para Milano, demorado por huelga (de SAS). Todavía estudiantes sin acceso a lounge.
Cuando terminamos de comer estaba el hombre Glico prendido. Volver a Kyoto fue muy fácil. Como estaba tan lindo caminamos hasta la estación de tren, compramos el boleto en una máquina y compartimos vagón con japoneses de traje. Me gustó mucho combinar Nara con Osaka. Para la próxima me suena que volvemos a Osaka pero no a Nara. Nara me pareció muy nice pero para ir ya habiendo hecho Kyoto. Osaka en cambio me parece un complemento excelente a Kyoto.