Sunday, 29 April 2018

En Viena, parte 2.

El sábado andaba con ganas de comprar ropa así que fuimos al centro. Demasiados turistas pero nice igual. Entré a Brunello y a LoroPiana pero los precios para chinos y rusos combinados con el euro carísimo para los poverini que ganamos en coronas suecas me paralizaron y ni el espumante que nos dieron en Brunello mientras me probaba un par de pantalones que finalmente no tenían en mi talle me relajaron. Lo que necesito es una campera de verano, pero por las dudas de que alguna me gustase no me quise ni probar. Quiero pensar bien que color me sirve más. Aclaro que en Viena se puede tomar una copa de espumante y manejar, no hay tolerancia cero como en Uruguay.

Cena memorable en un restaurante en los suburbios de Viena al que la flia del suequín va hace generaciones. Hasta nos pudimos sentar a comer en el jardín. Al mirar el menú lo único que entendí de entrada fue wienerschnitzel y me entraron ganas de probar. Hacía años que no comía milanesa. De teen en una época comía milanesa con papas fritas casi todos los días en el colegio, y en casa también hacían milanesa y en una de esas me pudrí pero también dejé de comer tanto frito lo que me fui de casa. Y si no recuerdo mal la carne que usan en Uruguay no me gusta mucho. Acá son de ternera. Me hubiese comido dos. Una pena que no le saqué foto a la igualmente memorable ensalada con la que vino. Del postre que decir. Vermicelles, que acá en Austria le dicen maronireis. Mi poste preferido. De entrada comí espárragos. Restaurant Eckel, totalmente recomiendo.

Saturday, 28 April 2018

En Viena.

Llegamos a Viena via Amsterdam y en Holanda (o the Netherlands) era el día del cumpleaños del rey entonces mis planes de comer saludable quedaron en la nada. Comí nada menos que cuatro de las masas con corona. Por dentro tenían crema, no tan ricas como las que tienen dulce de leche, y la cava no es franciacorta pero nice igual. En los aviones no comí pero si acepté un chocolatito en honor al rey en el vuelo Amsterdam-Viena. Interesante que en el trayecto Estocolmo-Amsterdam no dieron. Buena decisión, lo suecos en general no son tan monarquistas, de repente en un vuelo a Ginebra con los upper class que van a Verbier, pero los que viajan a Amsterdam...

Tan nice estar en Viena. Bajamos del avión a aire de verano y en la casa en los suburbios de la flia del suequín es como estar en el medio de la selva, tanto verde y tantas flores un mes antes que en Estocolmo. Además sigue la calefacción prendida a full aunque hoy van a hacer 27 grados. Tan nice. Ahora desayuno y al centro a ver tiendas. Después sigo con Japón, a donde btw volvemos en noviembre.

Sunday, 15 April 2018

De vuelta de Japón: II. Nara y Osaka

De Nara nos habían dicho muy distinto, o imperdible o quédense en Kyoto. Decidimos ir. Taxi a la estación de tren y en unos 20 minutos estábamos en un tren local (sin asientos reservados) rumbo a Nara. Hicimos casi todo el trayecto de (creo) 45 minutos parados. Llegamos sobre las 11. Entramos a una oficina de turismo al lado de la estación y agarramos mapas con las principales atracciones. Pasamos por el arco por si daba suerte, cruzamos la calle y agarramos por Sanjo-dori, una calle con muchas tienda que vimos llevaba a una área verde con templos, museos, ciervos, y un jardín japonés. Todos los occidentales agarraban para ahí.

Después de una caminata agradable por Sanjo-dori tratando de no entrar a cuanta tienda había para no torturar al suequín llegamos al templo Kohfukuji. Lo más destacable: una pagoda de 5 pisos. El calor de verano sueco nos estaba empezando a agobiar así que sin investigar mucho seguimos de largo. Después de un tramo bastante corto vimos los primeros ciervos, y perritos con vestiditos en carritos de bebé. Creo que no vi perros desnudos en Japón. Por supuesto venden galletas especiales para darle de comer a los ciervos (hay montones) pero hay que tener cuidado porque son un poco brutos. A mi se me vino uno encima y me comió el mapa que había agarrado en la oficina de turismo.

El templo más impresionante, Todai-ji. Tiene 1266 años. Adentro hay un buda muy grande que casi llega al techo pero ya he visto tanto buda grande que no me impresionó tanto. La verdad es que me encantan los edificios tradicionales como fondo pero sé muy poco de la historia de Japón y no es que me interese tanto, o más bien me he dado cuenta que me olvido rápido de lo que leo/escucho así que tengo un poco una actitud why bother hacia lo asiático antiguo. Pero j'adore caminar por la combinación templo + jardines + naturaleza.

Después de algunas vueltas por el área verde viendo bosque, cherry blossoms y otros templos de afuera llegamos a este jardín. Cuando lo terminamos de ver a eso de las 14:00 decidimos volver a la estación de tren. Meta: Dotombori en Osaka. El Japón moderno. Llegamos a Osaka hacia las 16:15.

De Osaka también nos habían dicho o imperdible o quédense en Kyoto pero yo estaba segura que quería ir a ver luces de neón al canal de Dotombori. El suequín no estaba tan seguro, le sonaba muy sleazy y hubiese preferido algún restaurante Michelin. O no ir a Osaka. Al salir de la estación empezamos a caminar en dirección Dotombori y como la avenida que agarramos era muy nice y muy upscale seguimos, buscando un ATM, en vez de tomar un taxi. Nos estábamos quedando sin cash y en Japón necesitás cash. Al suequín se le había metido en la cabeza que en Dotombori iban a estar todos los ATM adulterados y le iban a copiar la tarjeta ☺☺☺. Recién casi llegando a Dotombori -que resultó quedar al lado de las tiendas de siempre- pudimos sacar plata. Creo que entramos a unos 10 ATM antes de dar con uno que aceptase tarjetas extranjeras.

Llegamos oscureciendo tipo las 18, pero el cartel del hombre Glico -típico de Osaka- todavía estaba apagado. La parte del canal con carteles de neón era bastante más chica de lo que esperaba, pero por las calles laterales era una locura de gente, de tiendas y de lugares de comida. Al suequín le empezó a entrar pánico, y hambre porque no comía desde el desayuno. Yo que soy más práctica y más experimental por lo menos había tomado un energy drink japonés. O por lo menos creo que era un energy drink.

Whatsappino al amigo japonés del suequín que vive en Suecia pero que estaba en Japón por pascua (en Tokyo cuando estábamos en Kyoto y en Kyoto cuando estuvimos en Tokyo) que nos mandó las coordenadas de un restaurante con un dragón famoso por el ramen. Esos lugares a los que pasando jamás hubiésemos entrado, aunque después lo googlié y es conocido. Kinryu Ramen. Tuvimos que esperar unos 20-25 minutos, el suequín se quedó haciendo la cola y contestando mails y yo aproveché a ir a una farmacia a alimentar mi nueva adicción a los frasquitos japoneses.

Son tan nice! Una pena que no se entienda nada, aunque después de googlear tengo una idea de que tienen algunos. Y el ramen. Qué ramen! Totalmente recomiendo. Le puse extra pork y llené de condimento o sea que quedó muy spicy y hacía tiempo que no comía algo tan rico. Pasó a la historia como una pizza que comimos en Santa Margherita Ligure hace años después de pasar sin comer todo el día en el aeropuerto esperando que saliese nuestro vuelo de SAS para Milano, demorado por huelga (de SAS). Todavía estudiantes sin acceso a lounge.

Cuando terminamos de comer estaba el hombre Glico prendido. Volver a Kyoto fue muy fácil. Como estaba tan lindo caminamos hasta la estación de tren, compramos el boleto en una máquina y compartimos vagón con japoneses de traje. Me gustó mucho combinar Nara con Osaka. Para la próxima me suena que volvemos a Osaka pero no a Nara. Nara me pareció muy nice pero para ir ya habiendo hecho Kyoto. Osaka en cambio me parece un complemento excelente a Kyoto.

Saturday, 14 April 2018

De vuelta de Japón: I. Kyoto

El viaje fue más largo de lo planeado. Originalmente eran solo 5 días a Kyoto, volando a Osaka. Mi proyecto seguía (y sigue) muy atrasado para más. Pero, unos días antes de salir Air France advirtió conflictos ☺☺☺ y aproveché para cambiar la vuelta a KLM, 3 días más tarde desde Tokyo. Una pena que no me jugué a que cancelasen el vuelo porque lo cancelaron, hubiese podido cambiar la vuelta sin pagar. Igualmente muy conforme. Me dormí apastillada mirando Nieve Negra y no me desperté hasta que me hicieron sentar para aterrizar y llenar papeles de aduana, a eso de las 8am en Japón. Fuimos derecho al tren a Kyoto y al llegar a Kyoto fuimos derecho a BicCamera al lado de la estación. Al suequín no le entusiasmaba ir a BicCamera con las valijas pero yo quería mi 24-70mm f/2,8 II USM que había reservado online (en inglés) ASAP, 910 USD más barato que en Suecia. BicCamera te descuenta el impuesto y te pega un papel al pasaporte; te lo sacan en un mostrador de aduana entre security y pasaportes al dejar Japón. Supuestamente tenés que mostrar lo que compraste pero no mostraron interés en mirar el lente que había vuelto a poner en su caja. Totalmente recomiendo reservar online en BicCamera. Al precio de la reserva le descontaron un 5% porque pagué con Visa/MasterCard.

Qué decir de Kyoto. Totalmente recomiendo. Siempre hemos ido cuando pascua coincide con los días que probablemente haya cherry blossons. Esta vez florecieron antes de lo normal entonces cuando llegamos estaban en full bloom. Obviamente es un pico importante para el turismo, pero más allá de que los hoteles están más llenos y más caros en mi opinión no es problema ir en esta época, es muy nice!! Hay mucha gente pero todavía es relativamente caro llegar a Japón entonces el peor turisterío occidental no llega. Estoy por ver asiáticos que molesten tanto como pueden llegar a molestar algunos occidentales. Acá estamos en el templo Kiyomisu-dera que durante cherry blossoms iluminan de noche. El templo principal estaba con la fachada en reparaciones. Fuimos 3 de 5 noches porque no nos dio para planear más allá de comida por la calle y trago con picoteo en el hotel.

Antes de ir al templo siempre pasamos por la Yasaka shrine y el Maruyama park donde había muchos cherry blossoms, muchísimos puestos de comida y muchísima gente comiendo (y tomando) abajo de los árboles. Este año la temperatura estuvo bastante más agradable que otros años, mejor que de verano sueco. Había bastante más gente que las otras veces. Más occidentales y más chinos pero también más japoneses aprovechando el buen tiempo. Se come muy barato aunque hay que ser un tanto aventurero porque algunas cosas tienen pinta rara y es todo muy pueblo. Mi comida preferida: daifuku con frutilla (300¥ o 2,3 EUR). Las frutillas japonesas me gustaron tanto que me compré una caja (y me las comí sin lavar, jeje).

Caminar por esa zona, que se llama Higashiyama es un must total y muy entretenido para casi todos porque está llenísimo de tiendas, muchas de souvenirs baratos (y caros) pero muy nice. También venden muchos dulces típicos de Kyoto y en muchos lados se puede probar. Imperdible pasar por la pagoda, siempre hay gente con trípodes sacándole fotos. Nunca vi tanta gente con cámaras grandes como en Japón. También hay lugares muy nice para tomar el té. A este (Café Zen) nos mandaron de la casa principal que es bastante más tradicional (Kagizen) porque la cola para sentarse era de como 15-20 personas. Acá esperamos solo 10 minutos. No es raro que para lo bueno haya cola en Japón. El postre parece una gelatina pero no era, y era deli. Totalmente recomiendo.

A una de las cosas que más me gustó de este viaje llegamos de casualidad. Yendo a un templo dimos con un festival de danza (y comida, siempre hay puestos de comida) en un parque. No sabíamos que era pero un whatsapp a un amigo japonés del suequín más tarde nos enteramos que existe el yosakoi. Habíamos visto a un par de grupos practicar en las orillas del rio sin saber qué hacían. No todos los grupos me encantaron, algunos eran demasiado tranquilos para mi gusto. Este fue el que me gustó más. Tenía música más tecno que tradicional y qué energía! Ganas de salar al escenario a saltar con ellos. Acá están bailando y cantando. Lamentablemente no ganaron la competencia. Ganaron unos más tranquilos.

Al hotel le tendría que dedicar un post, de repente cuando me olvide de lo que costó. Pero me gustó mucho aunque miré con un poco de envidia a uno bastante más alto a un par de cuadras que también parecía muy nice. Y me encantó la zona, o sea los alrededores. El puente se llama Nijo pero no lo usamos mucho. Lo cruzamos saltando de piedra en piedra por esas rocas que se ven casi al final en la foto (con gente cruzando) o usamos puentes. Ojo que hay cosas de los dos lados, no es que lo interesante esté todo cruzando.

En los dos lugares que encontramos demasiada gente -mucha más que veces anteriores- fue en Inariyama y en el bosque de bambú. Culpa nuestra por no haber ido más temprano pero nos costaba un poco despegarnos del hotel. Tampoco estábamos esperando que fuese a haber tanta gente. En Inariyama había pocos japoneses pero si muchos occidentales de mochila y botas como que estuviesen de excursión por los alpes. Nunca vi tanta gente sacándole selfies como en el bosque de bambú.

Estoy muy contenta con mi objetivo nuevo, saca muy nítido com muchísimo detalle. También llevé el zoom wide-angle y un 50mm pero no los usé. O sí, el wide angle lo usé en el hotel en Tokio. Acá estamos en Arashiyama después de ver a los monos. Muy cool andan sueltos pero referí el paseo en barco por los rápidos del río de la vez anterior. Con los monos tenés que tener un poco de cuidado porque parece que no les gusta que los enfoques con cámaras de fotos. Este día hicieron 27 grados.

Y para terminar por ahora una foto de los famosos cherry blossoms. Después sigo.