Saturday, 14 April 2018

De vuelta de Japón: I. Kyoto

El viaje fue más largo de lo planeado. Originalmente eran solo 5 días a Kyoto, volando a Osaka. Mi proyecto seguía (y sigue) muy atrasado para más. Pero, unos días antes de salir Air France advirtió conflictos ☺☺☺ y aproveché para cambiar la vuelta a KLM, 3 días más tarde desde Tokyo. Una pena que no me jugué a que cancelasen el vuelo porque lo cancelaron, hubiese podido cambiar la vuelta sin pagar. Igualmente muy conforme. Me dormí apastillada mirando Nieve Negra y no me desperté hasta que me hicieron sentar para aterrizar y llenar papeles de aduana, a eso de las 8am en Japón. Fuimos derecho al tren a Kyoto y al llegar a Kyoto fuimos derecho a BicCamera al lado de la estación. Al suequín no le entusiasmaba ir a BicCamera con las valijas pero yo quería mi 24-70mm f/2,8 II USM que había reservado online (en inglés) ASAP, 910 USD más barato que en Suecia. BicCamera te descuenta el impuesto y te pega un papel al pasaporte; te lo sacan en un mostrador de aduana entre security y pasaportes al dejar Japón. Supuestamente tenés que mostrar lo que compraste pero no mostraron interés en mirar el lente que había vuelto a poner en su caja. Totalmente recomiendo reservar online en BicCamera. Al precio de la reserva le descontaron un 5% porque pagué con Visa/MasterCard.

Qué decir de Kyoto. Totalmente recomiendo. Siempre hemos ido cuando pascua coincide con los días que probablemente haya cherry blossons. Esta vez florecieron antes de lo normal entonces cuando llegamos estaban en full bloom. Obviamente es un pico importante para el turismo, pero más allá de que los hoteles están más llenos y más caros en mi opinión no es problema ir en esta época, es muy nice!! Hay mucha gente pero todavía es relativamente caro llegar a Japón entonces el peor turisterío occidental no llega. Estoy por ver asiáticos que molesten tanto como pueden llegar a molestar algunos occidentales. Acá estamos en el templo Kiyomisu-dera que durante cherry blossoms iluminan de noche. El templo principal estaba con la fachada en reparaciones. Fuimos 3 de 5 noches porque no nos dio para planear más allá de comida por la calle y trago con picoteo en el hotel.

Antes de ir al templo siempre pasamos por la Yasaka shrine y el Maruyama park donde había muchos cherry blossoms, muchísimos puestos de comida y muchísima gente comiendo (y tomando) abajo de los árboles. Este año la temperatura estuvo bastante más agradable que otros años, mejor que de verano sueco. Había bastante más gente que las otras veces. Más occidentales y más chinos pero también más japoneses aprovechando el buen tiempo. Se come muy barato aunque hay que ser un tanto aventurero porque algunas cosas tienen pinta rara y es todo muy pueblo. Mi comida preferida: daifuku con frutilla (300¥ o 2,3 EUR). Las frutillas japonesas me gustaron tanto que me compré una caja (y me las comí sin lavar, jeje).

Caminar por esa zona, que se llama Higashiyama es un must total y muy entretenido para casi todos porque está llenísimo de tiendas, muchas de souvenirs baratos (y caros) pero muy nice. También venden muchos dulces típicos de Kyoto y en muchos lados se puede probar. Imperdible pasar por la pagoda, siempre hay gente con trípodes sacándole fotos. Nunca vi tanta gente con cámaras grandes como en Japón. También hay lugares muy nice para tomar el té. A este (Café Zen) nos mandaron de la casa principal que es bastante más tradicional (Kagizen) porque la cola para sentarse era de como 15-20 personas. Acá esperamos solo 10 minutos. No es raro que para lo bueno haya cola en Japón. El postre parece una gelatina pero no era, y era deli. Totalmente recomiendo.

A una de las cosas que más me gustó de este viaje llegamos de casualidad. Yendo a un templo dimos con un festival de danza (y comida, siempre hay puestos de comida) en un parque. No sabíamos que era pero un whatsapp a un amigo japonés del suequín más tarde nos enteramos que existe el yosakoi. Habíamos visto a un par de grupos practicar en las orillas del rio sin saber qué hacían. No todos los grupos me encantaron, algunos eran demasiado tranquilos para mi gusto. Este fue el que me gustó más. Tenía música más tecno que tradicional y qué energía! Ganas de salar al escenario a saltar con ellos. Acá están bailando y cantando. Lamentablemente no ganaron la competencia. Ganaron unos más tranquilos.

Al hotel le tendría que dedicar un post, de repente cuando me olvide de lo que costó. Pero me gustó mucho aunque miré con un poco de envidia a uno bastante más alto a un par de cuadras que también parecía muy nice. Y me encantó la zona, o sea los alrededores. El puente se llama Nijo pero no lo usamos mucho. Lo cruzamos saltando de piedra en piedra por esas rocas que se ven casi al final en la foto (con gente cruzando) o usamos puentes. Ojo que hay cosas de los dos lados, no es que lo interesante esté todo cruzando.

En los dos lugares que encontramos demasiada gente -mucha más que veces anteriores- fue en Inariyama y en el bosque de bambú. Culpa nuestra por no haber ido más temprano pero nos costaba un poco despegarnos del hotel. Tampoco estábamos esperando que fuese a haber tanta gente. En Inariyama había pocos japoneses pero si muchos occidentales de mochila y botas como que estuviesen de excursión por los alpes. Nunca vi tanta gente sacándole selfies como en el bosque de bambú.

Estoy muy contenta con mi objetivo nuevo, saca muy nítido com muchísimo detalle. También llevé el zoom wide-angle y un 50mm pero no los usé. O sí, el wide angle lo usé en el hotel en Tokio. Acá estamos en Arashiyama después de ver a los monos. Muy cool andan sueltos pero referí el paseo en barco por los rápidos del río de la vez anterior. Con los monos tenés que tener un poco de cuidado porque parece que no les gusta que los enfoques con cámaras de fotos. Este día hicieron 27 grados.

Y para terminar por ahora una foto de los famosos cherry blossoms. Después sigo.