Wednesday, 28 June 2017

El mar. Santa Margherita Ligure - Portofino.

La idea original para el fin de semana largo era ir a Toscana a la casa de verano de mi flia. Pero el tiempo en las montañas no es siempre el mejor y como estábamos con muchas ganas de sol reservé hotel en el mar a pesar de detestar las playas privadas italianas y las reposeras pegadas las unas a las otras. Hice bien en no confiar en el tiempo en las montañas. En el mar el tiempo no fue el mejor, pero por lo menos no hubo ni lluvia torrencial ni vientos huracanados. Y j'adore Santa Margherita Ligure.

La falta de sol el sábado fue muy bienvenida porque también andábamos con ganas de caminar y con sol no hubiese podido ser. Lamentablemente me olvidé de llevar zapatos aptos para caminar por los senderos del parco di Portofino entonces nos limitamos a esta alfombra roja que supuestamente es la más larga del mundo. 8,5km entre Rapallo y Portofino. Había leído sobre il red carpet/tappeto rosso en un artículo sobre las elecciones administrativas en Genova que por primera vez ganó el centrodestra. El artículo criticaba la alfombra pero a mi me encantó. Sirve para recordar a los autos que algunos (a veces) caminamos, y para marcar el camino a los que no conocen. Totalmente recomiendo. Vistas totalmente mozzafiato.

Por las fotos dejamos el hotel 12:30 y 14:46 llegamos a Portofino. Son solo 5,6 km así que obviamente fuimos lento. Casi lo primero que se ve al bajar al pueblo es Loro Piana y lo que me vieron mirando las vidrieras con un zaino LP en la espalda nos ofrecieron sentarnos en las sillas que tienen afuera a tomar algo y mirar catálogos. Después fuimos a uno de los bares a tomar spritz y googlié este yate que se estaba yendo cuando llegamos. Siempre interesante ver de quien son los super yates que se ven por el Mediterráneo y leer que han hecho los dueños para tener tanta plata. Casi siempre son judíos, casi siempre ex-URSS. Este de Ucrania. Leí que en algún momento donó 25m de USD a la Clinton Foundation pero me dio pereza averiguar que favores compró.

Después seguimos hacia el faro. Por el camino no nos cruzamos con casi gente pero al llegar a la punta empezamos a oír ruido de voces, como de una fiesta y era que había un barcito que vendía tragos y champagne. Estaba repleto pero unos veteranos genoveses ya muy alegres y con ganas de charlar nos hicieron lugar en su mesa así que seguimos tomando spritz y comiendo maníes mientras charlábamos y mirábamos el mar. J'adore Italia.

Para cuando volvimos a Portofino-pueblo ya era tarde para tomar un taxi-bote así que también la vuelta la hicimos caminando. Llegamos a Santa tipo las 21, con sed, así que tomamos más spritz. No quise cenar porque estaba que vomitaba maníes. Creo que comí más maníes ese día que en los últimos cinco años juntos. O diez. Pero comí helado porque finalmente encontramos helado de sambayón. No tan rico como el italiano de Freddo, pero sambayón. Ambiente muy cool en Santa con los teens de silent disco por todo el pueblo y más policías cuidándolos que lo que debe de haber en todo Estocolmo.