Sunday, 2 July 2017

Montañas, por fin sol, y la vuelta a Estocolmo.

Para el domingo (pasado) estaba anunciado lluvia y había llovido toda la noche así que nuestros planes de levantarnos temprano y alquilar barco para salir a dar vueltas quedaron en la nada. Igualmente nos levantamos temprano pero en vez nos fuimos a almorzar a Toscana a la casa de verano de mi tía. Mi tía nació y creció en Londres de padres italianos.

Entonces siempre que la veo pienso que debe ser la pesadilla de los políticos suecos que dicen querer asimilar a los inmigrantes porque a pesar de sonar y parecer inglesa si le preguntás que es te dice sin la más mínima duda italiana. Y como se casó con un italiano mi primo siente igual, con la diferencia que tiene las dos ciudadanías. Mi primo (que no estaba) no está muy contento con Brexit, mi tía está más conforme porque se está volviendo más y más anti-UE al ritmo que Italia "se llena" de africanos sin que el resto de la UE comparta la carga.

Podría parecer solo racismo pero creo que los rumanos y albaneses que han llegado a esta zona a robar han dejado nerviosa a mucha gente. A mis tíos los coparon hace unos años, con tal violencia que si pasaba en Punta los canales argentinos seguramente lo hubiesen repetido ad nauseam. Pusieron cámaras por todos lados y se armaron, de repente entendible porque el puesto de policía más cerca está a media hora en auto. Mi tía no se anima más a quedarse sola como se quedaba antes porque no se quiere exponer a tener que dispararle a alguien. Ver tanto barco lleno de hombres solos con pocas esperanzas de futuro la pone nerviosa. Los ve como delincuentes potenciales porque no cree que se puedan integrar y seguramente tenga razón. En Suecia que hay más recursos y menos débito público los africanos están muy mal integrados. En fin. Este fue mi primo, pasta típica del norte de la Toscana. Acá con pesto, pero también pedimos con salsa di noci que me gusta más.

De tarde nos volvimos a Santa y al otro día amaneció muy nice. Calculamos que podíamos hacer dos horas de reposera antes de tener que salir para el aeropuerto así que desayunamos y bajamos a las rocas abajo de la piscina. El hotel estaba lleno pero las reposeras estaban casi todas vacías (mucho americano que va de acá a le Cinque Terre) así que pasamos unas dos horas muy agradables sin nadie al lado. Totalmente recomiendo este hotel, Imperiale. Es 5 estrellas pero ojo que no 5 estrellas luxe, lo cual es medio obvio por el precio. Una pena no haber podido quedarnos un día más pero yo tenía una reunión el martes a las 9am.

Así que algunas horas después de haber estado disfrutando del sol ligure estaba pasando frío en un Airbus de Air France mirando como sobrevolábamos Estocolmo. Y bastante más frío iba a pasar porque en Estocolmo nos esperaban 11 grados y yo estaba vestida para los 29 que dejamos en Milano. Salimos justo cuando estaba por empezar una tormenta, mucha turbulencia sobre Suiza. Por suerte teníamos el auto adentro y al lado de la terminal. Las isla verde con las luces en la punta es Djurgården donde suelo caminar. Tipo a medianoche llegamos a casa, contentos de que no falta tanto para volver a Italia.