El 31 de enero nos empezó el angst serio. Febrero. La inminente vuelta a la miseria que -en nuestra opinión- es Estocolmo en esta época del año. Pero sobre todo dejar tanto tan nice atrás. Por más que tengo re claro que es un privilegio poder irse 7+ semanas, el tiempo pasa tan rápido y obviamente no fue suficiente para hartarse.
Este año tuve varias reuniones por skype con Suecia entre las 6:00 y las 11:00 de la mañana. Estoy trabajando en un proyecto que está terriblemente atrasado y por primera vez me cuestionaron que me fuese tanto tiempo. Como pensás sacar adelante un proyecto atrasado y en estado de caos desde **América del Sur**. Pero no tenían alternativa a seguir conmigo y yo obviamente había dejado claro cuando me dieron el proyecto que me iba antes de Navidad y que hasta el 12 de febrero no volvía a la oficina. Se habían olvidado. Un tema era que pensaban que la diferencia horaria era de 6 horas y no 4. La geografía parece costar. Una hasta expresó sorpresa que cuando me vio sin mangas y quemada. Es verano?
Pero funcionó todo relativamente bien, mi parte. De 7 miembros del proyecto, una se tomó licencia por enfermedad y todavía no volvió. Otra despareció unos días porque el medio hermano después de robarle a la madre en común toda la plata que tenía en el banco (y hipotecarle la casa) se intentó suicidar, dos veces. La última vez lo encontró la policía tirado semidesnudo en la tumba del padre. Para mi todo show. Otra volvió tarde de las vacaciones porque un amigo que había estado desaparecido apareció muerto. Yo en cambio, radiante, sin problemas y con muchísima energía. No me perdí ni una reunión.
El sol, el calor y el ambiente me hicieron tanto bien. Necesito tanto volver a mi cultura. Fue interesante, reuniones por skype con gente en un ambiente tan miserable. Ver ese suburbio tan feo por la ventana, la oscuridad, todos pálidos y resfriados, o peor, recuperándose de los tan comunes y tan temidos vómitos invernales. Sinceramente no sé como los que se quedan todo el invierno aguantan. La calidad de vida es pésima.
No fue del todo fácil concentrarme en que decían mirando los pinos, el sol, el mar, pensado en el día ahead. La Huella, La Susana, Las Garzas, Bagatelle, casa, la Choza. El sentimiento de felicidad de no estar ahí. Cosas que en Estocolmo me hubiesen puesto de muy mal humor allá me resbalaron, totalmente. Felicidad total apenas cerraba la computadorita HP. Lástima que se acabó. Volver a Suecia fue el mismo bajón de siempre.
Pero, ahora a fines de febrero la oscuridad casi continua ya pasó. Se va hacia más luz relativamente rápido, cada día el sol se pone unos 5 minutos más tarde. Además a diferencia de en diciembre en febrero siempre hay algo de nieve, sobre todo en Djurgården. Este año está haciendo bastante más frío que lo habitual culpa de vientos siberianos. Con mucho frío cambio a estas camisetas Falke que abrigan más que las Hanro problema resuelto. Estamos manteniendo salir a caminar de mañana, por lo menos los fines de semana. La vuelta a Djurgården son 8km.
Este año finalmente medí cuanto caminamos por la playa, con el iWatch. Todos los días que pudimos caminamos entre 8 y 13 km por la playa. La distancia la determinaba estar de vuelta no después de las 11 para no quemarnos demasiado porque no somos de usar bronceador. De tarde además muchas veces caminábamos a la mansa que este año -supongo que gracias a que se llenó de argentinos- se pusieron de moda los fogones para la puesta del sol. Y fue un muy buen verano, menos frío de lo normal. Muchos argentinos. Muy nice.
Como siempre adelgacé tipo kilo y medio. En JI jamás se me da por comer un frasco entero de dulce de leche, o medio panettone, o medio litro de helado, ni siquiera de sambayón italiano (que este año no había en JI). Supongo que es la falta de estrés, la luz, tanta naturaleza, la casa llena de gente, los productos más frescos. Siempre vuelvo sintiéndome tanto mejor a pesar de que tomo muchísimo más. Pisco sour, caipis (normales), negroni, aperol sprtiz.
En todo el tiempo que estuvimos en Uruguay solo entré a diarios suecos una vez. Justo agarré una serie de entrevistas a gente que no vuela para salvar el planeta. Del tipo pasados de political correctness que insisten en decirle a los demás como comportarse, contando como la angustia por el planeta les impide tomarse vacaciones más al sur. O sea, no veo con muy buenos ojos aparecer en helicóptero a tomar un café, pero dejar de volar lo veo muy extremo, y veo mal que propaguen sentir culpa. Menos turistas nunca está de más, pero tantos volvemos a nuestros países. Suecia no da más de inmigrantes. No volví más a los diarios suecos.
Fue otro verano muy nice. Otro verano más que terminó. El tema del verano fue uno viejísimo, ya viejísimo cuando era chica pero que en Uruguay todavía se escucha. Last train to London. La noche de luna llena o casi llena, en LaChoza, aunque esto es afuera de LaSusana. El suequín no lo conocía a pesar de haber hecho el liceo en Londres. En la playa todos lo conocían.
Air France dejó de ir a Montevideo pero vende pasajes via San Pablo con Gol. La verdad es que era bastante más cómodo viajar via EZE. Gol me gustó más de lo que esperaba (aviones más nuevos y cómodos (adelante) que los similares de AF/KLM) pero Air France no paga más por la sala vip en Montevideo y la Terminal 2 de San Pablo desde donde Gol opera hacia Uruguay es pésima. La 3 de la que sale Air France es bastante mejor, pero prefiero que el segmento largo sea más largo. Miré una película chilena, Niñas Arañas (recomiendo aunque muy triste) y me dormí (con pastilla) comiendo el postre. Me despertaron para aterrizar. Cuando compré los pasajes el vuelo de vuelta iba a ser en 787 pero terminamos en el 777 de siempre. Observen que no nos pusieron mantel para cenar, no sé si porque el servicio a Brasil es peor o porque no ponen más mantel. Ya veré en el viaje a Japón.




















