Sunday, 5 May 2019

8 días en China. Shanghai y Huangshan. Parte I: Shanghai.

El día después de mi deadline salimos para Shanghai, el suequín con mi iPhone viejo porque su cnia prohibe llevar teléfonos/computadoras a China y no tiene propios. Para la ida había comprado Premium Economy porque elegí el vuelo que sale de día de Paris para llegar temprano a Shanghai. Ese vuelo era con la configuración 1-2-1 en business, entonces no se puede charlar y tenía la idea de usar un par de horas del vuelo para planear que hacer. Pero nunca llegué a buscar alternativas para discutir y una vez en el avión nos pusimos a mirar El amor menos pensado (recomiendo!). Entonces pastilla y a dormir como siempre, apenas llegué al final. Me desperté 3 o 4 veces, incomodísima, pero de las 10h45m que duró el vuelo debo de haber dormido casi 9, hasta que me despertaron para aterrizar. Bajé del avión pronta para salir a caminar por Shanghai.

Antes de retirar las valijas pasamos por el kiosco de China unicom y nos instalaron tarjetas SIM chinas en los teléfonos. Si no recuerdo mal costaron 300 RMB (unos 40 EUR) c/u. 4G (Huawei?) funcionó impecablemente hasta en las montañas. Antes de salir habíamos instalado WeChat y le habíamos dicho a flia y amigos que tb lo instalen si querían comunicarse con nosotros. También había reservado transporte al hotel o sea que nos estaban esperando con un cartel. El transporte lo reservé al comprar los pasajes, aunque en el sitio de KLM y no en el de Air France. 42 EUR creo que pagué. En más o menos una hora estábamos en el cuarto del hotel, porque a diferencia de en Japón en China siempre nos han dado los cuartos apenas llegamos.

La vista desde el cuarto, piso 83. Bund view. Agrandando la foto se ve uno de skywalk en la torre adelante. El edificio a la izquierda es la Shanghai Tower, el edificio más alto de China y segundo del mundo. Hacía 2 años que no íbamos a China, pero 5 que no íbamos a Shanghai. Hacía 5 años la torre parecía estar casi terminada, y como estaba planeado un hotel pensamos que la próxima vez que fuésemos a Shanghai nos íbamos a quedar ahí. Pero el hotel sigue sin abrir, así que nos quedamos en el hotel de siempre. Sobre todo por la vista, las luces/reclames centelleantes que los edificios prenden cuando oscurece son alucinantes. También preferimos Pudong. Lamentablemente nunca llegamos a ver las luces porque cuando volvimos al cuarto la primera noche ya habían apagado (apagan a las 22:00) y los demás días hasta irnos a Huangshan estuvimos entre las nubes con CERO visibilidad ☺☺☺.

El hotel es el edificio con un agujero. Empieza por el piso 80. Totalmente recomiendo. J'adore ir a China. En Suecia algunos te miran con mala cara si vas a China (encima en avión ☺☺☺), pero que decir. Seguramente el régimen algún que otro error ha cometido en los 40 años que llevan de reformas, de repente algún que otro artista no puede decir lo que piensa y se tiene que mudar a Berlín y de repente Xi Jinping usa inteligencia artificial para identificar disidentes, pero el progreso chino es tan impresionante, y se ve tanta gente feliz. Desde los grupos de jubilados recorriendo las montañas hasta los grupos de übersofisticados de Shanghai, se ve tanta gente que parece tan contenta con la vida. Se siente una energía que no se siente en otros lados. Las cámaras están esperando el espectáculo de luces centelleantes.

En total estuvimos 5 noches en Shanghai. Empiezo con las 3 antes de salir para Huangshan. La noche del día que llegamos fue por lejos la mejor pero lamentablemente me hicieron cambiar salir en barco por el río para ver las luces centelleantes de los edificios desde el agua por ir a cenar con unos suecos conocidos. Sabía que el resto del tiempo iba a estar nublado y que de a ratos iba a lloviznar, pero no pensé en nubes tan bajas (o son los edificios tan altos?) y también pensé que seguramente se arreglase para cuando volviésemos de Huangshan. Pero no.

Al otro día amaneció así. 5 pascuas atrás había muchos adornos de pascua en el desayuno pero nada esta vez. Posiblemente porque ahora la mayoría de los huéspedes esta vez eran asiáticos, muchos chinos jóvenes a cual más fashion. Y no es barato ser fashion en China. Pregunté el precio de unas zapatillas Fendi que en Italia salen 690 EUR y estaban a 6500 RMB (863 EUR). Con razón las tiendas nice en Europa siempre están llenas de chinos, tax-free quedan en unos 552 EUR. Una diferencia de 311 EUR.

Después de pasar por Fendi cruzamos el río por el Bund Sightseeing tunnel. Pone unos 5 minutos. El río se puede cruzar en taxi, subte o por este túnel. Y posiblemente en barco, pero no miramos. La alternativa más cara es el túnel, 50 RMB (6,6 EUR) c/u. Pero a veces es lo más cómodo. Para tomar taxi sin problemas hay que bajar la app DiDi (como Uber), y hay que tener número de teléfono chino. La usamos un par de veces sin problemas, pero nos dijeron que hay que tener cuidado al escribir el destino en inglés porque a veces las traducciones al chino no son correctas. Solo le recomiendo DiDi a gente despierta.

Después de caminar un rato por el Bund tomamos un DiDi al distrito de arte West Bund. Primero me fijé en Apple Maps (todo lo que sea Google está bloqueado) más o menos para donde íbamos, después vi que Baidu Maps reconocía West Bund Art Center así que asumí (correctamente) que no iba a tener problemas con DiDi. Totalmente recomiendo, tanto para ver las exposiciones como para mirar gente fashion. Y admirar la prolijidad china. Una de las cosas que me impresiona enormemente de China es como plantan plantas por todos lados. Veredas, plazas, carreteras, etc.. Plants y más plantas y tantas flores y todo tan bien cuidado. Ejércitos de gente cuidando y limpiando.

En el West Bund había una expo con workshops de Chanel, muchas galerías, museos (imperdible el Yuz) y algunos cafés. Muy nice. Llegamos sin planear que íbamos a ver, y después de dar vueltas pagamos 20 RMB c/u (2,6 EUR) para meternos acá, sin saber que ibamos a ver. Es uno de los espacios de Qiao Zhibing, uno de los grandes coleccionistas de arte del mundo (su instagram). Resultó ser una película muy interesante del consumo energético en la producción de bitcoins. También vimos un cartel que nos llevó al próximo lugar, Tank Shanghai, otro de los espacios de Qiao Zhibing. Había una instalación de teamLab, que conocíamos de nuestra última visita a Tokio en noviembre. Me queda por escribir sobre eso.

La instalación en Shanghai era bastante más chica que las de Tokio (en Tokio hay 2 pero solo recomiendo Planets). Antes de entrar el suequín dejó su mochilita en consigna, con una estola Loro Piana mía de 1250 EUR adentro. Al irnos fue solo a buscar la mochila, yo me quedé leyendo sobre la exposición de un artista argentino que había al lado. Adrián Villar Rojas. Recién de noche en el hotel me di cuenta que mi estola estaba desaparecida. me imaginé lo que había pasado, al sacar su buzo de la mochila se cayó la estola sin que se diese cuenta. Por las fotos vi que se había puesto el buzo adentro de teamLab.

Entonces bajó a hablar con el concierge, que quedó en llamar a teamLab apenas abriesen. Al otro día encontramos una carta en el cuarto diciendo que habían tratado de llamar pero que los lunes está cerrado, y que iban a intentar el martes apenas abriesen a las 10:00. 10:15 estábamos mirando una foto de mi estola que teamLab le había mandado al hotel. El hotel ya iba a arreglar para que me la trajesen antes de las 12, o sea, enseguida (eficiencia china!) pero como al mediodía salíamos para Huangshan les dije que la pasábamos a buscar nosotros, ya que no había que desviarse mucho del camino a la estación de tren. La segunda vez que casi la pierdo, recién comprada volviendo de Cortina me la olvidé en el canasto al pasar por el control de seguridad en el aeropuerto de Venecia y recién volví a buscarla una hora después antes de embarcar.

A la vuelta íbamos a llamar un DiDi pero queríamos probar el subte que por partes es más moderno que el sueco pero que cuesta unas 6-7 veces menos. Fuimos de Yunjin Road a Lujiazui, la estación del IFC mall. Cenamos en Din Tai Fung, una cadena taiwanesa a la que habiendo siempre vamos. Comí espinaca con ajo (45 RMB) y 5 xiaolongbao con tartufo (118 RMB). La bebida salió 28 RMB (agua con orzo y limón) así que comí por 25 EUR. El subte todavía se puede pagar con efectivo y tiene toda la información necesaria en inglés. Big plus que controlan las mochilas, no me encanta viajar en subte en Estocolmo entre tanto musulmán con mochilas que nadie controla.

Después comimos postre también en el IFC, unos croquantchou ZakuZaku, una especie de cañones rellenos de crema pastelera pero crocantes y cerrados. Japoneses y más ricos que los cañones. Y compartimos un helado de matcha con red bean paste. Terminamos con tragos en el hotel con los suecos que pasaron a visitarnos. Para barco por el río no estaba, no se veía ni la Pearl Tower y estaba lloviznando. Al otro día amaneció despejado, la Shanghai tower se veía muy bien desde el cuarto. El observatorio es donde se ve la marca blanca, pisos 118 y 119. Pero casi de golpe se nubló y desapareció, y terminó lloviznando todo el día.

En un momento decidí ir a la peluquería porque la humedad era realmente terrible. Pensé que no me iban a entender que me quería hacer el brushing pero obviamente al verme el pelo a señas y risas me dieron a entender que entendían mi problema. Como los vi muy profesionales aproveché para cortarme las puntas, salí muy contenta y 520 RMB (69 EUR) más pobre. Ese día no hicimos mucho más que dar vueltas por el IFC mall y las tiendas y restaurantes de la Shanghai tower pero el día pasó rapidísimo y tuvimos que apurarnos para volver al hotel antes que cerrase la piscina. Tanto tan interesante para ver, hasta los túneles subterráneos que conectan las torres son interesantes.

Hace 2 años en Beijing había visto como casi todo el mundo pagaba con el teléfono. Ahora es realmente todo el mundo. Desde la tienda más nice al más humilde vendedor callejero todos tienen qr code para pagar con WeChatPay o AliPay. O sea que al igual que Suecia, China va camino a ser una sociedad cashless, pero en vez de pagar con tarjetas emitidas por bancos escanean un código qr con el teléfono. Me imagino los nervios de más de un banquero al mirar hacia China. Por suerte todavía aceptan tarjetas, o efectivo donde no aceptan tarjetas. Hace poco el Banco Central de China salió a recordar que no aceptar efectivo es ilegal, en Suecia debe de ser legal por la cantidad de comercios que no aceptan más cash.

Al otro día salimos en tren bala para Huangshan. Continuará.