Wednesday, 4 October 2017

Volvimos de Suiza y un poco de Italia.

Sin Rolex y con iWatch. Cuando expliqué por qué dejaba el reloj en Suiza me pidieron el nombre del revendedor sueco para denunciarlo porque supuestamente Rolex siempre paga el transporte y los seguros si el reloj está en garantía. Increíble como me quisieron engañar en Estocolmo. El iWatch (con cellular) me costó más o menos lo mismo que me querían cobrar por mandar el reloj a Ginebra. Qué decir del iWatch. Es un clavo cargarlo pero es entretenido. Por ejemplo, al volver entramos en turbulencia y pude constatar que el heart rate me subió a más de 90. Y de mañana puedo apagar el despertador del teléfono desde el reloj, o bueno, un día sí un día no, porque una noche sí una noche me lo tengo que sacar para cargarlo.

También me encanta que me controla lo que me muevo. No tenía tan claro cuanto más me muevo estando de viaje que durante un día de trabajo normal. Ni ayer ni hoy completé mis Activity Goals diarios que de viaje completé antes de la tarde, de repente porque empezamos todos los días con la cardio walk que hay marcada por la rambla de Lugano. También me encanta que me avisa 15 minutos antes de mis reuniones. La verdad es que no me veo volviendo a un reloj mecánico como reloj principal. Como teléfono por ahora no lo puedo usar porque no hay fecha para cuando haya contratos en Suecia.

El sábado fuimos a Milano. Dejamos el auto en el parking de piazza Meda y enfilamos hacia las tiendas de siempre. Lamentablemente era un infierno de gente y tanta gente me puso de mal humor. Recién cuando almorzamos (tardisimo) en el Bulgari se me fue el mal humor. A las 7 cuando cerraron las tiendas nos volvimos a Lugano a cenar a la festa del otoño, yo a base de castañas. Vermicelles y marrons glacés con panna que bajé con prosecco. También me dieron a probar idromele del Ticino y nocino que es un licor típico del Ticino. Llena de azúcar y alcohol y del mejor de los humores me anoté a una clase de baile con una música espantosa con la frau del primo del suequín que estaban en Lugano desde el mediodía. Una de esas cosas que jamás haría en Estocolmo.

Este es el edificio de la intendencia. Las rosas están yendo hacia Gandria por Castagnola. Son en recuerdo a estos dos que cayeron al lago en una X6. Me imagino que iban demasiado rápido y no pudieron hacer la curva que es bastante cerrada. Menos mal que solo se mataron ellos.

J'adore Lugano.

Sunday, 24 September 2017

Hoy fui al cine.

Pero primero le dimos la vuelta a Djurgården. En un momento sentimos ruido de bombas y ametralladoras, un tanto inquietante porque esta semana los diarios han tenido titulares sobre una amenaza concreta contra Suecia. Igualmente de la locura de gente que había salido a caminar lo que salió el sol nadie paró, pero nosotros paramos y busqué que estaba pasando. Era el día del ejército en un campo por ahí. En la foto no se ve gente porque pocos llegan tan lejos.

Después caminamos al cine. Hace unos días me tomé el tiempo de leer el programa de un festival de cine latino y entre las películas de siempre que tratan dictadura, desigualdad, violencia y drogas encontré una comedia uruguaya. Los Modernos*. Qué decir. Totalmente recomiendo. Me encantó. Me reí montones. Me emocioné cada vez que veía algo que reconocía, hasta con esos bloques de edificios que de chica me parecían tan feos que hay en la rambla yendo al centro/ciudad vieja. De un plan nacional de viviendas. Nunca me han gustado las filas de edificios todos iguales (y en Estocolmo hay tantos...)

*Veo que me olivadé de escribir sobre mi otra salida al cine de este año. Perfetti sconosciuti en un festival de cine italiano. Similar a los Modernos, también totalmente recomiendo.

Y a propósito de Uruguay, el super más cerca de casa empezó a vender dulce de leche Havanna (hecho en España) en frasquitos nano. Ni cerca de los Narbona o Lapataia pero obviamente comible porque me pasé 2+ días a dulce de leche con savoiardi. Cuando ando con mucho trabajo tiendo a comer siempre lo mismo, algo que me encante para disfrutar y no perder tiempo pensando que comer. Finalmente el viernes salí a cenar pero sábado y domingo comí solo pan con quesos de otoño Androuet, un maître fromager francés que tiene filial en Estocolmo. Brillat Savarin, Selles sur Cher (de cabra), Comté, Brie de Meaux, Langres y Bleu d'Auvergne. Y un bizcocho de cardamomo/kardemummabulle. Los paísese escandinavos son grandes consumidores de cardamomo.

Wednesday, 13 September 2017

Feliz porque mañana no tengo que madrugar.

Tan feliz. Tenía que volver a Oslo pero SAS canceló mi vuelo porque los pilotos amenazan huelga. Los pilotos noruegos, benditos sean. Según la prensa quieren saber con más antelación cuando les va a tocar volar los fines de semana/feriados pero según SAS les es "imposible" acceder a las demandas de los pilotos porque la competencia es feroz. Afilada como un cuchillo fue la expresión que usaron creo. Por suerte la competencia -Norwegian- no tiene lugar a la vuelta. La huelga no está decidida pero SAS canceló 100 vuelos "por las dudas" para no dejar a la gente "por ahí". No quiero ni pensar mi bronca total si mañana me hubiese estado yendo de vacaciones y SAS hubiese cancelado el vuelo por mi bien. O sea, huelga por mejores condiciones de trabajo, acepto y hasta apoyo. Que la cnia cancele mi vuelo por mi bien, los odio. Aunque no en este caso. La huelga de la foto fue de Norwegian.

Saturday, 9 September 2017

Por fin fin de semana.

Estuve en Oslo por el día - o bueno, por unas pocas horas - para una reunión de esas que no podés dejar de pensar cuanto más productivo hubiese sido tu día si hubieses podido seguir la reunión por skype desde tu cama. Pasé un día de perros cansadísima y de mal humor por el madrugón y porque -por tener que salir corriendo a las 6 de la mañana - me dejé mi bebé en casa. Casi muero sin teléfono. De Oslo lo más destacable fue que están de elecciones, y uno de los temas es la inmigración, y están usando a Suecia como lo que acá se llama skräkexempel. Un ejemplo que asusta. Muchas preguntas sobre mis recientes viajes en subte en la linea que va a supuestas no-go zones ☺☺☺. Me quedé con la impresión que un par van a festejar si me asaltan (que me sorprendería tanto pasase). La foto es de Estocolmo.

Wednesday, 6 September 2017

Y terminó otro verano que no fue verano.

Hoy me levanté al las 8 para una telco con un ministero que nos contrató para que les propongamos argumentos en contra de una propuesta de la CE. Después de un par de horas me tomé el subte a lo de otro cliente que tiene seguridad à la fort knox para una reunión de directiva. Pero antes otra telco en un cuarto que había reservado en el fort knox que resultó ser una sala de cursos con anfiteatro y unas 30 computadoras para discutir como empaquetamos nuestros consejos. Y mientras estaba de telco 3 de los 5 que tenían que venir a la reunión por la que me había trasladado al fort knox cancelaron. Falta de tiempo, nene enfermo y nene enfermo. O VAB como se dice en sueco. Vård av Barn. Cuidado de Niño. LA excusa para zafar. Así que de vuelta al subte donde constaté que mi tarjeta de transporte no tenía más plata.

Apenas saqué la billetera para cargar la tarjeta en una máquina se me pararon dos nordafricanos atrás. Me corrí como para que no viesen el código de mi tarjeta lo que generó un comentario de que era racista. Me di vuelta, les dije en tono woody allen que no era que fuesen oscuros, que lo que me incomodaba era el acento de gangster de suburbio. La máquina estaba rota así que fui al mostrador, pagué y bajé al subte, que estaba parado. Aparentemente un suicidio. 40 minutos después la marea de gente de todas partes del mundo que se había acumulado en el andén empezó a correr. Pensé atentado pero era que un tren al centro estaba por salir del otro lado. Llegué justo cuando se estaban cerrando las puertas, pero un negro enorme saltó y quedó en el medio, y para mi gran alegría tuvieron que volver a abrir las puertas. Feliz de finalmente salir a la superficie en Östermalm, hasta que vi la publicidad en mi opinión tan mamarracho de Ikea.